Olvidaron el tema de política exterior

Alfredo Ríos Camarena

México se significó como un autentico líder por su capacidad de respetar la dignidad y la soberanía de los pueblos y, por eso, a lo largo de su vida internacional nuestro país escribió paginas brillantes en la historia del mundo, llenas de gallardía y de razones fundamentales, que defienden la soberanía y la autodeterminación de los pueblos; razones de Estado fundamentales. Su autoridad moral fue indiscutible, así como su respecto al derecho de asilo.

Nuestra nación denunció la invasión a Etiopia, ante la Liga de las Naciones y su condena al fascismo en la extraordinaria acción de don Isidro Fabela; nuestro país, bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas, abrió las puertas de la hospitalidad nacional a la migración de españoles, cuando la madre patria sufrió el fascismo y la dictadura; la UNAM se llenó de excelsos profesores que dieron luz al conocimiento de muchas generaciones; México también se cubrió de gloria cuando se pretendió aislar a Cuba, a través de resoluciones de la OEA, que México combatió en la voz de Sánchez Gavito, siendo presidente Adolfo López Mateos; también cuando la dictadura pinochetista en Chile, nuestra patria abrió las puertas de la libertad y la esperanza a miles de chilenos con Gonzalo Martínez Corbalá como embajador en el periodo presidencial de Luís Echeverría.

Fueron muchas las acciones que los diplomáticos mexicanos lograron, inspirados en la doctrina de Genaro Estrada, como Gilberto Bosques, Manuel Tello y Alfonso García Robles, Premio Nobel, y muchos más; lo que permitió que más tarde se modificara la Constitución para que la fracción X del artículo 89 estableciera como política rectora, en materia internacional, los siguientes principios: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de las controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.

Todo esto al parecer es anacrónico, pues los cuatro candidatos a la Presidencia no hicieron ninguna referencia durante el debate, y sólo hablaron de la política comercial, en la que por supuesto no hemos sido potencia, ni hemos tenido una importancia trascendente; no sé si sean obsoletos estos conceptos, o por pragmatismo e ignorancia, los cuatro aspirantes olvidaron estos principios que le dieron dignidad a la historia internacional de nuestra patria. La presión del modelo neoliberal y de la globalización nos hace olvidarnos de la historia.

Francamente quedé sorprendido por ésta ausencia de estos temas, que para el pueblo de México son esenciales. Tampoco, hicieron un reclamo suficiente para modificar las relaciones migratorias con Estados Unidos, que siguen humillando a nuestros compatriotas en ese país, y poco mencionaron la importación ilícita de armas, que ha dado lugar a escándalos como el de Rápido y Furioso.

Independientemente de lo anterior, el segundo y último debate, organizado por el IFE, tuvo mayor cobertura, llegó a millones de hogares con un formato que sigue siendo rígido y con expresiones que se mantienen planas e insípidas.

Para efectos de la elección que pronto celebraremos, el ganador sigue siendo el candidato de mi partido, Enrique Peña Nieto, pues nos se dio ningún elemento que permita suponer un cambio en los sondeos de la opinión pública y en la intención del voto, cuando faltan sólo unos cuantos días para celebrar los comicios.

Gabriel Quadri, una vez más se equivocó, pues su “novatez política” le hace creer —al preguntarle a los demás candidatos sobre temas— que se trata de obtener consensos, como si se tratara de una mesa redonda académica, que por supuesto no lo es; sino que se trata de un debate, donde cada candidato presenta sus propuestas, no para consensuarlas, sino para ofrecer una plataforma electoral. Recibió un fuerte reproche y ataque por sus relaciones con Elba Ester Gordillo, por parte de la candidata de Acción Nacional.

Josefina Vázquez Mota, sabedora que va en tercer lugar, atacó a sus tres adversarios, lo que la posicionó como la más combativa, pero esto no será suficiente  para moverla de ese penoso tercer lugar.

López Obrador se comportó discreto y poco combativo para asegurar los votos que ya tiene, pero de ninguna manera le alcanzarán para obtener el triunfo.

Peña Nieto mantuvo su línea de respeto a sus adversarios y, de presentar propuestas que ha venido ofreciendo a lo largo de su campaña, su estrategia fue correcta, pues lo hace mantener su posición de puntero.

Como quiera que sea, el resultado no se modificará y el PRI, con Peña Nieto, regresará al poder político de la federación.

Viviremos un proceso electoral democrático y participativo, pues seguramente votarán más de cincuenta millones de mexicanos. Que sea para bien de la nación.