Los rostros de López Obrador
Félix Fuentes
Por todas sus culpas, Andrés Manuel López Obrador vuelve a ser satanizado como en el 2006, ahora por su empeño en mostrar dos caras y las evidencias de que él y sus compinches empujan el movimiento Yo Soy 132, en contra del priista Enrique Peña Nieto.
En su primer intento por llegar a Los Pinos, cuando se dijo robado por el “presidente espurio” (Felipe Calderón) se presentó como redentor de pobres, de corte socialista. En este año cambió, proclamó el amor y paz, así como la república amorosa, y perdonó a Calderón. Como no le creyeron esa su segunda pose volvió al estilo anterior y así navega, con el rumbo perdido.
El tabasqueño se presenta como víctima, al punto de las lágrimas, por la “guerra sucia” que a su juicio le arman sus adversarios. De todo se duele: menos spots que a otros candidatos, proyección de Peña por Televisa, gastos excesivos del abanderado priista, corrupciones de exgobernadores del tricolor, supuesto “coucheo” de Carlos Salinas, etcétera.
Es una letanía interminable. Ha asegurado López Obrador que el proceso electoral está amañado, pero él “ya ganó”, de acuerdo con sus propias encuestas. En el programa Tercer Grado se le conminó a mostrar los resultados de su sondeo particular y se negó a hacerlo. Tampoco dijo cuál es la metodología del mismo.
En esa ocasión le preguntaron los conductores de Televisa si firmaría un compromiso de respeto a los resultados del próximo 1 de julio y lo rechazó bajo su argumento del “ya gané”. Pero el lunes pasado cambió de parecer. Según dijo, firmará lo que le presente el IFE, “con todo y cuanto ello implique”.
Lo anterior supone el respeto del tabasqueño a los resultados electorales. ¿Pero qué de la manifestación y de la concentración en el Zócalo ya anunciadas por él? Puede ser otros de sus virajes.
El estudiante de la Ibero Manuel Cossío desenmascaró la trama estudiantil urdida contra Enrique Peña Nieto por el bando de López Obrador, del cual forman parte Epigmenio Ibarra, Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard, Virgilio Caballero, Jenaro Villamil, Anabel Hernández y Alfredo Jalife, entre otros.
Cossío, quien dice ser autor de la página de Internet, www.#yosoy132.com, presentó tres grabaciones hechas al estudiante del TEC de Monterrey Saúl Alvídrez, quien se declara gente de izquierda y se encuadró en el movimiento “México, ahora o nunca”, eminentemente “obradorista”.
En sus largas conversaciones con Cossío, Alvídrez revela que el excandidato a gobernador del Estado de México, Encinas, ofreció a los estudiantes oficinas con teléfonos y secretarias, por ser simpatizantes de Morena, la agrupación de López Obrador.
En una de las grabaciones, Alvídrez indica que al cuarto de guerra del Yo Soy 132 asiste mucha gente, a fin de lanzarse contra Peña Nieto, por ser “un reverendo pen…”. Agregó que la guapa chilena Camila Vallejo, recién llegada a México a apoyar al Yo Soy 132, “me la consiguió Encinas”, y presumió a Cossío que ha hablado con gente “que no te imaginas”, entre la cual menciona a Miguel Torruco, secretario de Turismo del Distrito Federal.
Habiendo sonado las máscaras en el piso, los presuntos dirigentes del Yo Soy 132 decidieron eliminar a Alvídrez de su organización e insistían en que acudiera Peña Nieto a su debate del martes pasado, obviamente para denostarlo.
Como el estudiante de la Ibero, Cossío, fue iniciador de dicho movimiento, responsabiliza a López Obrador de lo que le pueda pasar. Así se explican las persecuciones, incluso a pedradas, contra el candidato del PRI, en particular la de Tepeaca, Puebla, donde los excesos fueron evidentes.
Así actúa la blanca paloma de la república amorosa.
