Entrevista a Otto Granados Roldán/Director del IAP-Tec de Monterrey

Antonio Cerda Ardura

Una de las premisas de la administración pública o privada es tener a la persona o profesional adecuado, en el puesto adecuado, aunque, en el caso del general Oscar Adolfo Naranjo Trujillo, se trate de un extranjero.

En ese sentido, el de la no nacionalidad mexicana, ha sido la polémica que se pretende poner sobre la mesa de la discusión política desde el PAN, para impugnar el nombramiento de ese general colombiano como asesor de seguridad del gobierno del priista Enrique Peña Nieto, si es que éste resulta ganador en las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio.

Lejos de la discusión mezquina que intentan encender el presidente del PAN, Gustavo Madero, y su atribulada candidata presidencial, Josefina Vázquez Mota, para regatear a México lo que el gobierno de Felipe Calderón no pudo concretar, que es una dirección adecuada para el combate de una criminalidad que ya no sólo opera desde el ámbito nacional, sino desde el internacional, importa, en realidad, si Naranjo tiene credenciales y arrestos para tal empresa.

 

60 mil muertos y se espantan

Madero, por ejemplo, se rasga las vestiduras para invocar a conveniencia el artículo 32 de la Constitución, que advierte que, “en tiempo de paz, ningún extranjero podrá servir en el Ejército ni en las Fuerzas de Policía o Seguridad Pública”, olvidando que México vive todo, menos “tiempos de paz”, y que el primero que se levantó en armas para organizar una guerra intestina fue su jefe, el presidente Calderón, provocando, hasta ahora, igual número de muertos (60 mil) que los que a Estados Unidos le costó la guerra de Vietnam.

Vázquez Mota, por su parte, secundada por el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, presume, como si no se desmayara con el simple trajín de su campaña, que no necesitará ningún extranjero para “poner en orden al país”, olvidando igual que Calderón tuvo que poner a un español en la dependencia que se ocupa de los asuntos internos de los mexicanos, Gobernación, mientras que el Peje, cuando gobernó la capital, contrató, en octubre de 2002, a tres extranjeros como asesores en seguridad pública: el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani; el excomisario del Departamento de Policía de esa misma ciudad, Bernard Kerik, y el coordinador del programa Cero Tolerancia de la Gran Manzana, Maureen Cassey. Aduciendo que eran fondos privados, pero de los cuales nunca se presentaron cuentas, López Obrador pagó a este equipo 450 millones de pesos por venir a recorrer las zonas más conflictivas de la ciudad de México e hiciera un diagnóstico del espectro delictivo. Sin embargo, “como el miedo no anda en burro”, el superequipazo hizo todas sus observaciones desde un helicóptero y, ni de chiste, alguno de esos asesores bajó, por ejemplo, en Tepito, para tomar notas de la situación.

Hombre singular

A diferencia de estos asesores, cuya labor dejó demasiado que desear, la historia del general Naranjo está repleta de aciertos y lo convierte en un hombre singular. En Colombia, Naranjo, quien fue nombrado el 17 de mayo de 2007 por el expresidente Alvaro Uribe como director de la Policía Nacional y dejó ese cargo apenas este 12 de junio, es reconocido como el mejor policía que ha tenido ese país en su historia.

En este sentido, Otto Granados Roldán, exdirector de Comunicación Social de la Presidencia de la República en México y actual director general del Instituto de Administración Pública (IAP) del Tecnológico de Monterrey, indica que el general colombiano tiene tres cualidades esenciales para el tipo de asesoría que requerirá el posible próximo presidente de México: un profundo conocimiento del fenómeno del delito y del modus operandi de la delincuencia; un clarísimo enfoque conceptual de cómo abordar el problema y el ser una persona de valores muy arraigados.

Casado con Claudia María Luque Peñaloza, con quien ha procreado dos hijas, Marina y María Claudia, Oscar Adolfo Naranjo Trujillo nació en Bogotá, en 1956, y es hijo de otro destacado exdirector de la Policía Nacional de Colombia, el general Francisco José Naranjo Franco, y de la señora Amparo Trujillo.

Naranjo estudio periodismo en la Pontificia Universidad Javeriana y cuando debía escribir una crónica sobre el secuestro, su padre lo envió con un equipo especial de policías que iba al rescate de una persona plagiada. Tras esa experiencia dejó la universidad e ingresó en la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander de la que se graduó, en 1978, como oficial con altas calificaciones. A partir de esa fecha ocupó importantes cargos relacionados con la seguridad desde los que asestó contundentes golpes a la delincuencia común y organizada transnacional y abanderó de manera permanente el fortalecimiento y la modernización de la Policía Nacional.

Naranjo participó en la creación y organización de la Dirección de Inteligencia Policial (Dipol), una unidad de elite desde la cual logró, con la alta profesionalización de sus equipos humanos y el uso de tecnología de punta para la investigación, la desarticulación de los carteles de Cali, Medellín y de la Costa.

Como zar antidrogas logró la captura y extradición de más de mil delincuentes asociados al narcotráfico y, desde la Dirección de Policía Judicial e Investigación (Dijin), combatió tenazmente las estructuras delincuenciales conocidas como “Oficinas de Cobro”, encargadas del lavado de activos de cabecillas buscados a nivel internacional.

Entre otras asignaciones, Naranjo fue comandante del Centro de Operaciones Especiales (COPES), asesor de la Dirección del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), agregado de Policía de la República de Colombia ante el Gobierno de Gran Bretaña, asesor de la Oficina de Gestión Institucional de la Policía Nacional, y comandante de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali.

Tras ser nombrado director de la Policía Nacional por el presidente Uribe, Naranjo condujo la labor de más de 153 mil hombres y mujeres para convertir Colombia en un país más seguro.

Naranjo es especialista en varias ramas, principalmente en inteligencia, antiterrorismo, contraguerrilla, prevención del delito, defensa y seguridad nacional, y ha tomado cursos especiales con la Guardia Civil Española, el Departamento de Estado de la Unión Americana, la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), el FBI, el Servicio de Aduanas de Inglaterra y la Policía Federal Argentina.

Participó en la Operación Apocalipsis 1, que dio muerte al narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, miembro del Cartel de Medellín, y en las operaciones de inteligencia que terminaron con la muerte de Pablo Escobar, capo del Cartel de Medellín.

Durante la operación brasileña para la liberación de seis secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el general Naranjo fue asignado por el presidente Uribe para continuar con la coordinación del rescate, tras controvertidas acciones del Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo.

El 14 de noviembre de 2007, Naranjo logró la conformación de la Comunidad de Policías de América (Ameripol), de la cual es secretario ejecutivo.

Los méritos del general Naranjo han sido reconocidos en innumerables ocasiones por la sociedad colombiana y en otras naciones y, aparte de que se le han impuesto 150 condecoraciones, entre sus distinciones destacan: el Premio Portafolio 2008 a la Gestión Gerencial, el Premio al Mérito Ejecutivo 2009 del Departamento de Boyacá, el Medallón Barkley otorgado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, y el Star Diamond Award, concedido por la Presidencia de la Junta de la Federal Drug Agents Foundation (FDAF).

La Asociación Internacional de Policías lo galardonó como “El Mejor Policía del Mundo”, por sus esfuerzos para mantener la seguridad y la confianza ciudadana, y la propia DEA lo nombró “agente especial honorario” por su lucha para combatir a las organizaciones de narcotraficantes. Recientemente recibió el Premio “Coraje”, de la revista Poder y Business Awards, por sus brillantes resultados contra las mafias del narcotráfico.

Naranjo fue ascendido a general (4 estrellas), el 10 de diciembre de 2010, por el presidente Juan Manuel Santos, siendo el primer y único policía de Colombia en ostentar ese rango, y el 19 de abril de este año presentó su renuncia como director de la Policía Nacional, la cual hizo efectiva el 12 de junio.

Aunque hay muchas preguntas sobre su dimisión en momentos en que la seguridad es un tema crucial para Santos, el pleno de la corporación colombiana que estuvo bajo su mando respetó la decisión y no escatimó elogios para el trabajo realizado por Naranjo tras 36 años como policía y cinco como director.

En entrevista con Siempre!, el abogado Otto Granados, exgobernador de Aguascalientes y exembajador de México en Chile, sostiene que los talentos del general Naranjo le harán bien a México.

Policía balcanizada

¿Qué nos diferencia actualmente de Colombia en materia de seguridad o qué nos asemeja?

Hay varias diferencias. Una de ellas es que en México contamos con unos dos mil cuerpos de policía entre municipales, estatales y federales. Es decir, tenemos una policía balcanizada. Y en Colombia la policía es nacional y única. Otra distinción central es el hecho de que en Colombia se fue larvando, por décadas, el surgimiento de las guerrillas, ejemplificadas no sólo por las FARC, sino por distintos grupos armados, paramilitares, etcétera, que irrumpieron en un contexto histórico y político muy específico. Una diferencia importante más es que, a consecuencia de ese escenario, las FARC y otros grupos controlaban zonas relevantes del territorio nacional en las cuáles se produjeron secuestros y otros tipos de delitos y, en algún momento, esa situación se volvió limítrofe con la actuación de los grupos organizados de narcotraficantes a gran escala. Me da la impresión que allí empiezan algunas semejanzas. Como es evidente, y la mayor parte de los expertos y de la experiencia internacional así lo sugieren, el combate eficaz a la delincuencia organizada depende fundamentalmente del desarrollo de sistemas modernos, precisos, sofisticados de inteligencia, un aspecto en el cual Colombia y México han trabajado de manera coordinada, porque la dinámica de esa forma de actividad delictiva suele ser parecida.

¿Qué nos podría comentar del general Oscar Naranjo, no sólo como profesional, sino como persona?

En abril de 2010 lo escuché en una conferencia, en Cartagena, en la que me sorprendió por su nivel de elaboración intelectual acerca de un problema complejo como es el delito. Naranjo conoce a la perfección la profesión policial. Allí nació, allí creció, lo aprendió tanto por la herencia del padre, que fue también director de la Policía Nacional de Colombia, como por su formación en la escuela de cadetes y por su experiencia directa a lo largo de tantos años de servir a la corporación. Eso, por un lado. Por otro, cosa que no se ha dicho suficientemente, es un hombre que, entre otras, tiene tres cualidades esenciales para este tipo de asesoría: una: tiene un profundo conocimiento del fenómeno del delito y del modus operandi de la delincuencia; dos: con los años, ha desarrollado un clarísimo enfoque conceptual acerca de cómo abordar el problema y, sobre todo, del papel que debe jugar en esta estrategia la construcción de ciudadanía, y tres: es un hombre de valores muy arraigados, en los cuales cree firmemente.

¿Cuáles podrían ser los mayores logros del general Oscar Naranjo?

Ya se ha hablado de muchos, como la creación de un sistema muy eficaz de inteligencia, la captura de legendarios jefes del narcotráfico en Colombia, y del desarrollo puntual, sostenido y organizado de una estrategia que, no se nos olvide, duró por lo menos 20 años en Colombia. Pero quisiera destacar uno menos tangible, pero importantísimo: Oscar Naranjo logró sembrar en el interior de la policía colombiana un poderoso espíritu de cuerpo, de convicción, de orgullo de pertenecer a ella y de su compromiso con el país. Y eso no es menor.

¿Qué opinión le merece la decisión de Enrique Peña Nieto de contar con el general Oscar Naranjo como asesor en materia de seguridad?

Me parece que es una decisión, sin duda, imaginativa y que va en la dirección correcta. Una de las cosas más inteligentes que pueden y deben hacer los países y sus líderes es no sólo formar, en sus universidades, en sus empresas, en sus gobiernos, el mayor y mejor capital humano que se pueda, sino también atraer el mejor talento que haya en el mundo, no sólo en este campo, sino en muchos otros. Ambos caminos son complementarios, agregan valor, se enriquecen mutuamente, y, en suma, le hacen bien al país.

 

Críticas sin fundamento

¿Qué le parecen las críticas respecto a que se trata de un extranjero?

Bueno, hay que leerlas en el contexto de una campaña política que está a días de finalizar, pero no les encuentro ningún fundamento. Naranjo va a ser un asesor externo; entiendo que además desarrollará otras actividades en el mundo académico, no tendrá funciones operativas ni mucho menos, que yo sepa. Pero hay que decir algo más: Naranjo conoce muy bien la situación mexicana y ha interactuado con los mandos policiales, militares y de procuración de justicia en México por años. Es una gente muy respetada en todo el mundo y, ni más ni menos, ha sido asesor, según entiendo, en 14 países.

Seguramente el cambio de régimen en México plantea nuevos retos respecto al rumbo que deberá tomar la lucha contra el crimen. ¿El general Naranjo llenará esas expectativas?

Las expectativas más bien serán las que defina el nuevo gobierno a la hora de presentar su estrategia en materia de seguridad pública, de recuperación del Estado de derecho, de combate a la delincuencia organizada y de descenso en los niveles de violencia, y la responsabilidad fundamental de satisfacer esas expectativas le corresponde principalmente al Presidente, a su gabinete de seguridad nacional y a los gobernadores de los estados.