Es de sabios equivocarse… y corregir

René Anaya

En septiembre del año pasado, un grupo de investigadores del proyecto Opera (acrónimo en inglés de Oscillation Project with Emulsion t-Racking Apparatus) informó que había encontrado partículas más veloces que la luz, según había podido determinar en 15 000 experimentos realizados en el Laboratorio del Gran Colisionador de Hadrones, de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (conocida como CERN).

El descubrimiento, si se hubiese corroborado, habría representado el replanteamiento de las leyes físicas que actualmente explican el funcionamiento del Universo; es decir que habría significado el derrumbamiento de buena parte del conocimiento de la física moderna, que se fundamenta en la teoría de la relatividad especial. Aún así, los científicos no desecharon los resultados, sino que procedieron a tratar de verificarlos.

Sin verdades absolutas

La comunidad científica recibió con escepticismo el resultado del experimento de Opera, que consistió en lanzar neutrinos (subpartículas atómicas que pasan a través de la materia ordinaria sin perturbarla) desde el Laboratorio del Gran Colisionador de Hadrones, cerca de Ginebra, Suiza, hasta el Laboratorio Nacional de Gran Sasso, en el centro de Italia, a unos 730 kilómetros.

Las mediciones señalaban que los neutrinos llegaban a su destino 60 mil millonésimas de segundo más rápido que la luz. Después de más de un siglo, se tenían evidencias de que la teoría de la relatividad postulada por Albert Einstein estaba equivocada. “Hemos tratado de buscar todas las explicaciones posibles para esto. Queríamos encontrar un error y no lo logramos”, afirmó Antonio Ereditato, jefe de Opera, quien con Dario Autiero, coordinador científico del experimento, presentó el informe.

En contraste con lo que sucedió aquí hace seis años, cuando algunos científicos se atrevieron a dudar de los datos del PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares) y presentaron sus conclusiones matemáticas y estadísticas, los miembros de Opera no fueron atacados ni calumniados. En su lugar, los científicos de otros tres proyectos, que estudian los neutrinos, decidieron repetir los experimentos.

A pesar de que el resultado de Opera contradecía las bases de la física moderna, la cual depende de la idea de que nada puede superar la velocidad de la luz, que es de 300 mil kilómetros por segundo, ningún científico calificó de trastornados, provocadores o terroristas a los autores del experimento, ya que consideraron que los postulados científicos siempre son refutables.

Nunca se esgrimieron argumentos como los que usaron los defensores del PREP hace seis años: que se contaba con los más modernos aparatos de la informática y con modelos matemáticos probados en todas partes del mundo una y otra vez, por lo que el PREP no podía equivocarse. Por el contrario, los equipos de científicos se abocaron a analizar los resultados y a tratar de repetirlos lo más pronto posible para corroborar o descartar el descubrimiento. Vale decir que hicieron el recuento neutrino por neutrino.

 

Einstein tenía razón

Dos meses después del anuncio de Ereditato y Autiero, el 18 de noviembre, los investigadores de Opera confirmaron sus resultados previos. Pero el 22 de noviembre, el equipo Icarus (acrónimo en inglés de Imaging Cosmic And Rare Underground Signals), del Laboratorio Nacional de Gran Sasso no encontró esos “veloces” neutrinos. A ese resultado siguieron otros semejantes de científicos de los proyectos Borexino (BORon EXperiment) y LVD (Large Volume Detector), quienes encontraron que el tiempo de desplazamiento de los neutrinos es coherente con la velocidad de la luz.

Además, en febrero de este año, los integrantes de Opera encontraron un par de fallos que permitieron explicar sus resultados anormales: un cable de fibra óptica mal conectado y una falta de sincronización de un reloj. Estas anomalías causaban que se registrara una llegada de los neutrinos 60 mil millonésimas de segundo antes de lo esperado.

“La historia atrapó la imaginación pública y ha dado a la gente la oportunidad de ver en acción el método científico: un resultado inesperado se ha sometido a escrutinio, se ha investigado rigurosamente y se ha resuelto gracias, en parte, a la colaboración entre experimentos normalmente competitivos entre sí. Así es como la ciencia avanza”, planteó Sergio Bertolucci, director científico del CERN.

De manera semejante se debería haber actuado en 2006, pero se descalificó a priori a los científicos que dudaron de la metodología del PREP, por lo que no se pudo ratificar o rectificar y la duda permaneció. Actualmente se cuenta con más medidas de seguridad que avalan la UNAM y el IPN, pero toda metodología es falible o refutable.

Por tanto, se debe confiar en que si los datos del PREP se prestan a dudas, se revise todo el sistema y no se tenga temor de rectificar, pues los científicos ya han demostrado una vez más que es de sabios equivocarse… y corregir.

reneanayas@yahoo.com.mx