Jessica Gómez Macías 

La crisis del euro ha llevado a intensificar las acciones por parte de los integrantes de la eurozona para evitar una catástrofe económica en esa región y en el mundo entero. Mientras Alemania presiona a los países más vulnerables por caer en crisis, los nuevos gobiernos de España y Francia optan por disminuir las medidas y esperar a que las alternativas den frutos positivos. Por su parte, el G-7 anunció estar listo para impulsar la economía europea en caso de que ésta por sí sola no pueda salir adelante.

Desde inicios de 2010, los Estados miembros de la Unión Europea (actualmente son 17: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal) sufrieron diversas situaciones económicas que afectaron a las naciones más débiles del grupo.

Mediante un periodo de tensas relaciones y diversas soluciones, Grecia fue el primer país en estallar debido a su deuda; la violación de los acuerdos económicos europeos hizo que el gobierno griego gastara sin control y adquiriera préstamos, con la deuda mundial los intereses para dicho país crecieron e hicieron que quedara en la ruina.

El hundimiento económico heleno repercutió como efecto dominó en otros países que también habían adquirido deuda para mantenerse al mismo nivel de las potencias del euro, como Alemania, así que las economías menos estables como Portugal, Irlanda, Italia y España tuvieron que reajustar sus programas económicos y aumentar sus préstamos. En mayo de 2010, el grupo euro en coordinación con el Fondo Monetario Internacional llegó a una solución: salvar a Grecia. El plan de rescate contempló 750,000 millones de euros para evitar que la crisis se expandiera por toda la zona y se creó un fondo colectivo.

Chipre en turbulencia

Dos años después, el euro no goza de ninguna fortaleza económica, nuevos países se han sumado a la crisis europea como Chipre, quien ha puesto en duda si solicitará ayuda a Bruselas para evitar un colapso económico. La cercanía de este país con las finanzas griegas ha debilitado a dicha nación euroasiática. En esta situación, Chipre presidirá a partir del 1 de julio la presidencia del Consejo de la Unión Europea, reemplazando a Dinamarca.

Choques de opinión y
cambios de gobierno

Otro problema que encierra la crisis del euro es la falta de acuerdos entre sus miembros, ya que Alemania, mediante su Canciller Angela Merkel por ser la potencia más fuerte, ha tratado de que los países resuelvan sus problemas financieros de acuerdo con las medidas que ella propone.

Francia, cuando era representada por Nicolas Sarkosy, siempre actuó a favor de las decisiones de Merkel, sin embargo, con los cambios en el gobierno parisino las cosas no son del todo positivas, ya que el nuevo mandatario Francois Hollande dejó clara su opinión contraria respecto a la política de rescate.

Mientras tanto, las elecciones pasadas en Grecia dieron el triunfo al partido conservador, el cual era el favorito de Alemania. Con esto, se garantiza la estancia del país griego en la eurozona. Ante el beneplácito de la Canciller Merkel, la nación alemana anunció que podría suavizar las condiciones del rescate para los griegos y con esta decisión Chipre saldría beneficiado tras la estabilización progresiva del país helénico y tendría mayor representación al presidir el grupo del euro.  Por su parte, el presidente de España, Mariano Rajoy, trató de no solicitar nuevos préstamos, pero ante la presión y las pocas salidas para solucionar la crisis financiera por la que atraviesa el país pidió un rescate de hasta 100,000 millones para inyectar la banca y reactivar la economía.

La realidad y el FMI

La titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, lamentó que los líderes europeos no lleguen a un acuerdo y dificulten más la búsqueda de soluciones para estabilizar al euro. Por su parte, tanto Alemania como el Fondo se han declarado listos para inyectar millones de euros en caso de que así lo determinen sus líderes. En la Cumbre del G-20, que se realizó el 18 y 19 de junio en Los Cabos, México, el tema central fue la situación del Euro, las principales potencias solicitaron a Europa realizar todas las estrategias alcanzables para estabilizar la situación de su moneda. El 21 de junio se realizó la junta del Eurogrupo y para finales de ese mes se reunirá el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno. Los acuerdos y las decisiones que tome la eurozona en estas reuniones serán decisivos para el futuro de su moneda.

El grupo euro se ha convertido en el mayor riesgo para la economía mundial y ha orillado a las potencias mundiales para apoyarlo ante una inminente caída; los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y Japón, a través de sus banqueros centrales, han endurecido las presiones para que los europeos actúen y se evite otra recesión financiera.