Gabriel Fernández Espejel

En el mes de junio, la Casa Blanca dio a conocer el documento “la Estrategia de Estados Unidos hacia África Subsahariana”, donde enumera los cuatro pilares en su política hacia la región: 1) el fortalecimiento de las instituciones democráticas; 2) promover el crecimiento económico, el comercio y la inversión; 3) avanzar en paz y seguridad, y 4) sembrar oportunidades y desarrollo. Sin embargo, diferentes analistas y organizaciones no gubernamentales ven en este anuncio el interés y la preocupación de la potencia en ejercer un contrapeso frente a la creciente presencia de China en la región.

El gigante asiático, desde hace tiempo, muestra interés en lograr hacer sustentable y sostenible su acelerado crecimiento económico. En ese sentido, es que ha extendido sus lazos comerciales e inversiones, principalmente, a África, Sudamérica, India y Rusia debido a las reservas en materias primas y los energéticos que los caracterizan. Así, el comercio internacional entre China y África registró un crecimiento sorprendente en la última década, al pasar de 10 mil millones a alrededor de 120 mil millones de dólares en el periodo 2000-2010.

En diferentes foros, el presidente estadounidense Barak Obama ha afirmado que los negocios con África se deben producir a través de programas de intercambio empresariales y bajo los acuerdos preferenciales existentes como el Africa Growth and Opportunity Act (AGOA). Su secretaria de Estado, Hillary Clinton, habla de África como la nueva tierra de oportunidades. En ese sentido es que las agencias noticiosas señalan que existe poca claridad en los planes de la potencia mundial, ya que el nuevo anuncio estratégico no se diferencia de los programas anteriores.

Obama, quién nació en Estados Unidos de padre keniano, precisa que se busca avanzar en el Continente Negro por medio de la firma de acuerdos comerciales preferenciales, sin dejar de lado los retos que suponen la hambruna y la inestabilidad política que identifican a las naciones africanas. En ese sentido, enfatizó que la lucha contra Al Qaeda y sus filiales será parte importante de la agenda. Hecho que confunde a ciertos sectores que ven dentro del discurso estadounidense la posibilidad de mayor injerencia política.

Así, la intención que muestra Estados Unidos en África evidencia su actuar tardío ante China y su falta de claridad hacia la región. Por el contrario, las decisiones de la potencia asiática dejan ver su ambición de permanencia en la región. Los principales socios son señal del avance, penetración y diversificación que tiene China en África, teniendo en Angola su principal socio comercial, país con el que mantiene un vínculo económico de cerca de 25 mil millones de dólares, con Sudáfrica es de más de 22 mil millones, con Sudán, Nigeria y Egipto el monto es menor aunque ronda entre 7 y 9 mil millones de dólares en los tres casos.

El avance chino en África es considerado por sus mayores críticos como un colonialismo del siglo XXI que busca hacerse de sus recursos naturales tomando ventaja de los patrones de pobreza y de corrupción. En contraparte, sus defensores hablan del dinamismo y confianza que han inyectado a la región, que confirman con el beneplácito que muestran los gobiernos locales y la población ante este proceso de colaboración económica, lo que le ha valido a Beijing  rebasar a Washington en presencia en la África Subsahariana.