Entrevista a Yamil Nares y Marco Cancino/Investigadores de opinión pública
Moisés Castillo
Se dijo como una certeza irrefutable durante la campaña que las encuestas eran una “fotografía” de las preferencias electorales. Pero esa “fotografía” se tomó fuera de foco. Si bien es cierto que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, ganó la elección presidencial con una ventaja de cerca de siete puntos porcentuales sobre Andrés Manuel López Obrador, casi todas las empresas encuestadoras fallaron en su pronóstico de que el mexiquense ganaría ampliamente.
¿Qué sucedió? ¿Por qué esta disparidad entre los números y la realidad? El ejemplo más polémico lo vivió la encuesta de seguimiento diario GEA-ISA. Luego de 100 días consecutivos de medición y publicación en Milenio, donde Peña Nieto superaría por 18 puntos a López Obrador, el Instituto Federal Electoral detalló que ganó por 6.5 %.
El titular del noticiario nocturno de Milenio TV, Ciro Gómez Leyva, alcanzó a decir que “editorialmente, no hay justificación que valga”. Pero no sólo GEA-ISA erró, lo hicieron también encuestas publicadas por periódicos y otras televisoras como El Universal, El Sol de México, Reforma, Televisa y TV Azteca, que también previeron ventajas de entre 10 y 12 puntos porcentuales. Por ejemplo, la mediática Consulta Mitofsky le daba al priista una ventaja de 15.1 puntos y, en la encuesta de salida, le dio una delantera de nueve por ciento. La más acertada entre este mar de números fue Berumen y Asociados que dio una delantera de 6.1 al exgobernador del Estado de México.
Hay que recordar que en junio pasado, el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, llamó a las empresas encuestadoras a producir estudios con utilidad ciudadana. Es decir, “ejercicios perfectibles que generen información de utilidad pública, bajo criterios de transparencia y confiabilidad”. El IFE concibe las encuestas, dijo, como herramientas que generan mayor participación y una sociedad mejor informada. Sin duda, esta vez las casas encuestadoras fallaron dramáticamente.
Por otro lado, en el ámbito estatal no hubo mayores sobresaltos. El PRI consiguió tres gubernaturas de las seis que se disputaron: Jalisco, Chiapas y Yucatán se vistieron de tricolor. El PRD triunfó en Morelos y Tabasco, y se ratificó como la gran fuerza política en la ciudad de México. Y el PAN pudo retener su bastión, Guanajuato. Asimismo, el PRI tendrá la mayoría pero no absoluta en el Congreso de la Unión.
José Woldenberg, exconsejero presidente del IFE, consideró que México vivió una transición democrática, pues debido a la diversidad política el PRI no logró la mayoría en el Congreso de la Unión.
También destacó la importancia de fortalecer la fórmula electoral pues “es la única que nos permite” que una sociedad se “exprese, reproduzca, coexista y compita la diversidad política que nos marca”.
Yamil Nares, director de la encuestadora Defoe, y Marco Cancino, director general de la consultoría Inteligencia Pública, coinciden en que la inmediatez de los medios, así como la falta de seriedad en la metodologías de las encuestadoras “grandes”, fueron los motivos de la gran disparidad en los porcentajes que ofrecieron sobre los candidatos presidenciales.
Ambas empresas impulsaron el proyecto Caleidoscopio Electoral durante las campañas y el resultado que arrojó su conteo rápido el pasado 1 de julio se acercó prácticamente a los números del Programa de Resultados Electorales Preliminares: 38 % para Enrique Peña Nieto (38 PREP), 30 puntos para Andrés Manuel López Obrador (32 PREP) y 27 para la panista Josefina Vázquez Mota (25 PREP).
Revisar metodologías
“Urge hacer una reflexión, sobre todo, en los temas específicos de las encuestadores: cuáles son las metodologías que usa la industria. Por qué en otros países funciona el tema de las encuestas y en México de repente encontramos sesgos. Nosotros observamos que muchas de estas encuestas tienen operativos muy grandes y éstos muchas veces en campo son difíciles de controlar.”
¿Por qué la mayoría de las encuesta fallaron en sus resultados?
Yamil: estas empresas hicieron encuestas a lo largo de la semana o diario, esto también tiene un impacto metodológico, ya que de lunes a viernes puedes encontrar a muchas amas de casa y eso sin duda sesga la medición. Vale la pena revisar las metodologías que se están usando. Nosotros en Defoe cuidamos mucho ese ejercicio, cuidamos encuestar los fines de semana con operativos pequeños. Nuestras muestras no fueron tan generosos como las encuestadoras grandes pero al final la cuidamos muy bien y funcionó.
Por la inmediatez de los medios no se está cuidando la metodología.
Algunos analistas están hablando de “propaganda electoral”.
Marco: creo que es sumamente complicado hacer una análisis al respecto. ¿Cuál es el impacto en la percepción de la población y en la intención del voto por la publicación constante de las encuestas? Puede ser que algunos partidos estén sacando encuestas de manera sistemática con esa intención de influir al electorado, aún no se ha probado un efecto real en la intención del voto.
¿Cuáles son los datos más destacados de su encuesta de salida?
Yamil: generamos que el 55 por ciento de las personas que salieron a votar piensa que México es una democracia. Este es un buen dato porque al final los mexicanos, a pesar de que la mitad de la población de los que salieron a votar dicen lo contrario, salieron a ejercer su derecho a votar. En temas de niveles de aprobación encontramos que el 53 por ciento de las personas que salieron a votar el domingo pasado aprueban la gestión de Felipe Calderón. Y esto contrasta mucho con encuestas previas, veíamos que el 45 % lo estaban aprobando en mediaciones abiertas. Sin embargo cuando hicimos la encuesta de salida sólo entre electores, la evolución es mejor.
También encontramos cuál es el perfil del votante: las personas que votaron por el PAN tienen mejores niveles de estudios, mucho más altos. Los que salieron a votar por el PRI tienden a tener escolaridad de secundaria hacia abajo. Son perfiles muy panistas y muy priistas de forma consistente. Y en el PRD encontramos a personas con altos niveles de ingreso, niveles de escolaridad, pero hay un dato muy importante y es la preferencia de las personas de más de 60 años. Es un nicho muy específico perredista que se empieza a consolidar, no sólo a nivel local sino nacional.
Sin embargo, también las encuestadoras tuvieron errores el 1 de julio.
Yamil: con 80 secciones que seleccionamos a nivel nacional, tuvimos la capacidad de estar en un rango dentro de lo que al final nos dio certezas. Lo mismo sucedió con las 400 encuestas preelectorales que hicimos semana a semana, a diferencia de otras empresas que hacían mil diarias o mil 500. Estamos convencidos de que cuidar el campo, el diseño, la capacitación de los entrevistadores, también vale la pena considerarlos porque al final el ejercicio fue bueno con nuestras limitaciones.
Dos Méxicos
¿A nivel estatal qué nos dejó la elección?
Marco: justamente podemos decir que hay dos Méxicos. Uno que es a nivel federal con esta disputa electoral y otro a nivel local. El PRI ya estaba avanzando en muchos estados, no había desaparecido. Recuperará poco a poco los estados perdidos y esto significa que ha estado haciendo trabajo territorial, trabajo de campo y pareciera que fue plataforma que le permitió regresar a Los Pinos. En el caso del PRD sí ha ganado espacios importantes, no todo está perdido para la izquierda en términos de votos. Ganaron Morelos, Tabasco, que fue uno de los bastiones priistas por excelencia. Sabemos que Arturo Núñez, virtual gobernador, ha estado haciendo este tipo de trabajos a lo largo de muchos años, y creo que es una de las claves de ganar una elección estatal. Justamente las gubernaturas que perdió el PRI en los años recientes fue por haber despreciado a los líderes locales que estuvieron trabajando de manera permanente con las bases. Lo vimos en Nayarit, Sinaloa, Oaxaca, Puebla, el caso de Guerrero, donde el PRI cuando decide privilegiar a personajes cercanos a la cúpula del partido en vez de reconocer el trabajo político de los líderes locales es cuando pierde el poder. El Estado de México es la excepción, pareciera ser que Peña Nieto entiende y aprende la lección. Decide entre alguien cercano a él o de la cúpula partidista, como Alfredo del Mazo Maza; prefirió darle el apoyo a alguien que estuvo trabajando desde hace muchos años haciendo trabajo territorial, como lo hizo Eruviel Avila, que con esa estructura ganó la gubernatura.
¿El PAN sufrió el llamado “voto de castigo”, porque ganó Monterrey y Tamaulipas, lugares muy afectados por el narcotráfico?
Marco: Es lo paradójico. En algunas entidades del país, si bien es cierto que el combate al crimen organizado lo encabeza la autoridad federal, sí hay bastante percepción de las personas de la responsabilidad que tiene cada nivel de gobierno. El tema de la corrupción ha jugado un papel importante a nivel local, Nuevo León es un ejemplo. Coahuila es clave en ese sentido. En Michoacán el año pasado fue determinante la ineficiencia perredista. En Morelos vimos más claramente un voto de castigo. El PAN sólo ganó Jalisco y eso hace suponer que el PAN está obligado a repensar sus estrategias desde la cúpula en relación con los estados.
¿Por qué ejerció el electorado un voto diferenciado?
Yamil: nosotros evaluamos el PRI el año pasado y al entonces gobernador Enrique Peña Nieto, fue un gobernador que salió muy eficaz, eficaz en temas de política pública. Era totalmente distinto de lo que pasaba en ese entonces en estados como Michoacán con el exgobernador Leonel Godoy. Al final creo que tiene que ver con las campañas que sirven para informar, para contrastar y al final en la presidencia sí vimos un escenario claro, pero también el elector comienza a ser sofisticado en el momento de emitir su voto. Hubo mucha gente que por presidente votaba por un partido pero en el Congreso diseñó un México más balanceado.
Marco: comienza a surgir la cuestión del voto útil y del voto diferenciado. Puede ser que López Obrador captó en la recta final el voto útil, en la percepción de que Josefina Vázquez Mota tiene pocas posibilidades de ganar y ahí sí juegan un papel importante las encuestas. Algunos de los electores sofisticados decide generar un voto estratégico y darle a su segunda opción su voto.
60% decidió su voto antes de las campañas
Pero el voto útil no fue determinante porque la panista no se desfondó.
Yamil: eso está más relacionado con el tema de las personas que se decían indecisos en las preelectorales. Encontramos diferencias de 15, 20 y 25 puntos en las personas que no revelaban información. Ese elemento es importante, sin duda tuvo un impacto.
Marco: tenemos una pregunta que consideramos que es clave en la encuesta de salida: ¿cuándo decidieron su voto? Básicamente el 60 % de las personas decidieron su voto antes de comenzar las campañas, 30 % decidió su voto durante las campañas y el 10 % lo decidió ya en la urna. Seis de cada 10 mexicanos en el país ya habían decidido su voto antes de las campañas.
¿Con qué se quedan de esta jornada electoral? ¿Cuáles son las lecciones?
Yamil: para la industria nos deja un buen momento para reflexionar, para darnos cuenta de que las empresas que están desde hace años consolidadas en términos de opinión pública también pueden fallar. Que nosotros, las empresas que llevamos cinco años, no necesariamente estamos haciendo mal las cosas. Nuestro ejercicio con todas sus limitantes fue muy acertado. Me quedo con el tema de empezar a poner atención en la parte metodológica.
Marco: lo más importante es la incursión de la sociedad civil en el proceso electoral. El tema de los jóvenes Yo Soy 132 creo que fue clave en la recta final de un proceso que era bastante aburrido. Creo que esto llegó a refrescar y obligó a los actores políticos a repensar a la ciudadanía. Tenemos una sociedad que en su conjunto todavía no demanda información de calidad ni propuestas de calidad. Por lo tanto, todavía la clase política y sus campañas son diseñadas atendiendo esa demanda de información simple, propuestas vagas.
