Patricia Gutiérrez Otero

Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad. Jean-Paul Sartre ¿Por qué nos duele tanto esta elección? ¿Por qué nos inunda el desencanto? Hablo en plural porque no soy la única que tengo esta dolorosa sensación de tristeza, duelo, indignación, impotencia. Me duele México, nos duele México. Creíamos que lograríamos vencer la gran maquinaria que nos ha robado casi un siglo de vida cívica. Creíamos que el pueblo triunfaría. El choque con la realidad nos tiene en desencanto.

Indigna la malevolencia de la oligarquía, de los medios televisivos, de Soriana y sus compinches, de Fox, la de muchos periodistas, la del ife, la fepade. Pero también duele e indigna la situación de la gente que vendió su voto por hambre y por ignorancia porque nunca se les ha permitido saber que la soberanía está en el pueblo, y que si unos pesos les ayudarán durante unos días, esos mismos pesos los joderán durante seis, doce, veinticuatro años.

Antes de dotar con el sistema de Internet a nivel nacional es urgente terminar con analfabetismo…

Es profundamente humillante para los mexicanos que presidentes de otros países den por un hecho que ganó Peña Nieto, y lo feliciten: es una falta de respeto al pueblo de México y a sus instituciones, por lo menos a sus leyes, aunque quienes deberían aplicarlas sean los primeros en pisotearlas. Legalmente, al momento que escribo esta columna, no se ha declarado quien es el presidente, falta que los partidos impugnen, se hagan las averiguaciones necesarias, se pruebe que no hubo fraude. Para cuando salga esta nota habrá pasado el término legal para impugnar. López Obrador anunció un pronunciamiento a partir de las pruebas que estaban reuniéndose. El grupo Anonymous pretende tener también pruebas de grandes intercambios monetarios. Quizá se pueda llegar hasta el Congreso y, aún mejor, a instancias internacionales.

A todo este desencanto se suma, y no puede pasarse por alto, el mezquino veto que Calderón puso el domingo primero, pasadas las ocho de la noche, a la Ley de Víctimas que con tanto esfuerzo habían obtenido Javier Sicilia y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Además, opinamos que se respeten los Acuerdos de San Andrés, se defiendan las tierras de los indígenas, se retire el veto a la Ley de Víctimas, se siga organizando la ciudadanía, y que los políticos, periodistas, funcionarios corruptos se atrevan a hablar con honestidad.