Pasaron las elecciones

Francisco Javier Estrada

¡Han pasado las elecciones! Es decir, es ya la hora de arremangarnos las mangas y ponernos en serio a trabajar por el país nuevo que queremos. Y no se va a lograr si el egoísmo de la clase política sigue imperando sobre los intereses del pueblo de México. El egoísmo de los partidos políticos que no terminan de entender que “sólo son una parte” de la sociedad mexicana y no como se creen o se sienten: toda la sociedad en general.

Son otros tiempos, el famoso y multicomentado primero de julio ya pasó. Y los filósofos lo saben bien: “agua que pasa nunca más va a pasar de la misma forma y por el mismo lado o sendero del cauce del río”.

Nuevos tiempos, y nueva sociedad, eso es lo que importa a los mexicanos, y hará bien nuestra clase política en ponerse las pilas y entender que el nivel de simpatía en la vida mexicana es de un bajo índice de aceptación. Este índice señala que no se están haciendo las cosas como el ciudadano y el pueblo esperan.

Un nuevo México es el que necesitamos. Y todos los partidos políticos se hacen responsables de que el nuevo México sea un resultado inmediato derivado de las elecciones de julio. No se puede aspirar a seguir siendo los mismos hasta el infinito. El país ya no soporta más desilusiones, más pobreza, más hambrunas, más violencia y delincuencia organizada.

Y en todo ello la clase política en general, los partidos políticos y los “buenos” políticos deben comprender que su papel es de protagonistas, de actores principales que no pueden, si es que le tienen un poco de amor a México, ponerse a trabajar para que México cambie en el sentido de mayor bienestar social.

¡Han pasado las elecciones! Ojalá los ganadores y perdedores se hayan dado cuenta y se pongan a trabajar inmediatamente en lo que interesa: dar más y mejor empleo a la juventud, más y mejor aplicación de la justicia; más y mejor educación, ciencia y cultura; más salud y bienestar que lleve a la recreación y a los momentos de felicidad que bien tiene merecido nuestro pueblo.

Que los tiempos poselectorales no sean de nueva cuenta motivo para seguir viviendo la pesadilla de la mala política. Que los resultados que se cuenten voto a voto sean resultado de aquellos funcionarios de casilla, y los representantes de partido junto con los observadores electorales hayan sido garantes de cada resultado. Que ahora debe ser respetado y observado como un tema que debe ser ya intocable para formar el mapa de los nuevos gobiernos municipales, estatales y federal. ¡La elección ya pasó!