Nuevo delegado en Miguel Hidalgo
Guadalupe Loaeza
Víctor Hugo Romo Guerra, delegado electo de Miguel Hidalgo, es hijo del que fuera presidente municipal de Ciudad Hidalgo, en Michoacán; sin embargo, en todos sus discursos mencionaba a doña Isa Guerra Díaz, como una madre soltera que siempre se sacrificó para que su hijo estudiara economía y se convirtiera en profesor de finanzas públicas del Politécnico.
Quien le metió el gusanito de la política fue su abuelo materno, secretario particular de Fidel Velázquez en la CTM, un sindicalista con convicciones fuertes y experto en derecho laboral.
Lo que más me gusta de Víctor es su enorme capacidad de trabajo; nunca falta a las asambleas, siempre les habla a los vecinos desde el fondo de su corazón; es muy eficiente en sus tiempos para atender cada compromiso.
A todos los vecinos de las colonias populares les proyecta cercanía, pero sobre todo los escucha con un gran sentido solidario. Con él fui a colonias como Tlaxpana (la más pobre), Granada, Huichapan, Huasteca, Ampliación Popo, Ahuehuetes Anáhuac, Agricultura, Retorno de Bezares, Ventura Pérez de Alba, etcétera, durante la elección en que contendimos por el mismo partido a distintos cargos.
Con él visité una infinidad de mercados, de parques y de vecindades de alta marginación.
Gracias a él me sensibilicé con muchas necesidades sociales. A donde llegaba lo recibían con los brazos abiertos, seguramente debido a que la campaña interna en la que participó fue muy exitosa. No me sorprende, entonces, que Víctor Romo haya sido el candidato con mayor votación de toda la ciudad de México en esa ocasión: en total obtuvo 32 mil 266 votos.
Por último, diré que Víctor, además de tener una sonrisa de actor de cine (Clark Gable), cuenta con un carisma impresionante, de ahí su éxito con las ciudadanas de no importa qué edad. En estas visitas y asambleas aprovechaba para recordarles a los vecinos los problemas económicos de la delegación a raíz de la crisis.
Después de ir a uno de sus desayunos con vecinos de la delegación Miguel Hidalgo durante su actual campaña, no pude dejar de evocar cuando recibí la noticia de que perdí las elecciones de 2009. Recuerdo que todavía no salían los resultados del IFE, cuando Ciro Gómez Leyva entrevistaba a la panista anunciando su triunfo. Eran las 8 de la noche. Ana Gabriela Guevara, candidata para delegada, se mantenía en sus habitaciones y no salía. Víctor Romo ocultaba su felicidad porque sabía que era el único de la “fórmula mágica” que ganaría. Gerardo Zapata, acompañado de sus padres, iba y venía por los corredores. Creo que para esos momentos ya sabía que había perdido.
Yo estaba desconcertadísima. No sabía qué pensar. I´m sorry, Guadalupe. No ganamos, la diferencia es muy grande”, me dijo con una voz entrecortada. Enrique se veía pálido, pero quizá en su fuero interno, aliviado. Mi hijo Federico me decía una y otra vez: “Asúmelo. Por algo pasan las cosas”.
Antonia, mi hermana, le preguntaba a todo el mundo qué pasaba, por qué diablos había perdido. Diego me miraba a lo lejos, como diciendo: “¿Qué te importa? Tú tienes tu vida hecha. Tú estás más allá de todo esto”. Tres veces intentó Sofía llamarme al celular y las tres veces le colgué, no quería que me dijera: “Te lo dije. Siempre te dije que ibas a perder”.
De pronto, Alejandra Frausto se me acercó y llevándome aparte, me dijo con una voz muy cálida: “Guadalupe, tú eres adicta a la verdad y la política se caracteriza por la simulación. Es muy dolorosa verla de cerca. Las dos fuimos muy naives. Además, efectivamente la «joya de la corona», de la que tanto hablaste en tu campaña, no la iban a dejar perder. Siento que en las dos últimas horas salió mucha gente a votar y que han especulado con el voto hasta el último momento. En un mes subiste casi 15 puntos, nadie podía creerlo. Estuvimos en la calle todo el tiempo, y de eso se trata una campaña. Trabajaste disciplinada e incansablemente. Bueno, trabajamos. Cuando pasaba por ti a las cinco de la mañana, allí estabas en la puerta, toda arreglada y perfumada. Nunca me dijiste que no a algún acto de campaña, por agotada que estuvieras. Tú no perdiste, ganó el PAN porque la pobreza es un negocio electoral”.
