Sara Rosalía
Cuando uno lee “puedo escribir los versos más tristes esta noche”, supone, creo que con razón, que quien habla es Pablo Neruda. No le queda a uno la menor duda cuando se deja oír el dolor de César Vallejo de que es Vallejo y no otro el que siente los golpes de Dios. Los teóricos, para no comprometerse, pintan su raya y hablan de una voz lírica, vale decir el que habla en el poema, no necesariamente el autor.
Pero el problema crece al cuadrado cuando un poeta imita a otro, el lector titubea si la voz que escucha es del poeta que imita o del que es imitado. De hecho, por alguna secreta razón, un poeta toma el tema o el tono de otro, uno supone que la, digamos segunda voz, se identifica profundamente con la primera, la que halló el modo de plasmar esa emoción, ese recuerdo.
Los epigramas de Ernesto Cardenal hacen eco a los del poeta latino Marcial, pero qué tanto son o no son el sentimiento de Cardenal. Por cierto, el poeta nicaragüense recibirá, creo que en noviembre, el Premio de Poesía Reina Sofía. Aquí, para beneplácito de los lectores, cuatro epigramas de Cardenal, que, si no me equivoco, escribió en México.
Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica…
Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,
(escritos para conquistarte a tí) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta.
Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,
porque el gesto más leve, cualquier palabra, un suspiro
de Claudia, el menor descuido,
tal vez un día lo examinen eruditos,
y este baile de Claudia se recuerde por siglos.
Claudia, ya te lo aviso.
De estos cines, Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras de caballos,
no quedará nada para la posteridad
sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos
y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo también en mis versos
para ridiculizarlos.
Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.
