Negocio redondo
Humberto Musacchio
Hace unas semanas se descubrió que cuatro funcionarios de Pronósticos para la Asistencia Pública cometieron un fraude por más de 110 millones de pesos. El 22 de enero, los acusados presenciaron el sorteo 2518 de Melate, realizado antes de que se cerraran las agencias de este juego de apuesta, y mandaron un mensaje con los números premiados a cierto cómplice que simplemente compró un boleto con los números indicados y negocio redondo.
Pronósticos emitió un boletín en el que señalaba que, gracias al trabajo coordinado de las secretarías de la Función Pública, Gobernación, Hacienda y Crédito Público, así como la Procuraduría General de la República, se había impedido “esa grave afectación al erario” (obsérvese que el boletín menciona el perjuicio causado al erario, no al público que ingenuamente apuesta al Melate).
El timo ocurrió porque inexplicablemente Pronósticos realiza y graba los sorteos horas antes de que se suspenda la venta de boletos al público. Otra irregularidad es que hace la grabación una empresa privada y no hay manera de impedir que algún vivo trasmita a sus cómplices los resultados que arroja el sorteo.
Después de ahogado el niño, fueron despedidos los cuatro funcionarios involucrados, se les consignó ante la autoridad competente a esos empleados desleales junto con dos trabajadores de la empresa de grabación y seis personas más, además de que se congelaron las cuentas bancarias de la banda de los cuatro —¿Y las cuentas de los otros?— y de ese modo se evitó que se usaran más 110 millones adquiridos ilegalmente por los indiciados, además de que se investiga a diez personas más.
El asunto parece felizmente concluido, pero no es así. Para empezar, los detenidos salieron libres bajo fianza porque los delitos que les imputan no son graves, pues en México no es grave defraudar a millones de personas. Por otra parte, todo indica que los sorteos siguen realizándose cuando todavía se venden boletos, lo que implica que todavía se puede timar a los incautos participantes en el juego de apuesta.
Alguien debe explicar a quién y por qué se le ocurrió realizar los sorteos cuando está abierta la venta de boletos, pues no parece casual que se monten las cosas para propiciar el fraude. Además, debe investigarse a satisfacción de la sociedad, o por lo menos de quienes apuestan en el Melate, si antes no hubo otros sorteos en los que ocurriera una fuga de información como la citada. Hay culpables y deben irse a la cárcel, pues se trata de un timo a la sociedad y al Estado.
