Periodismo responsable y claro

Alfredo Ríos Camarena

La semana pasada celebramos el LIX aniversario de nuestra querida revista Siempre!, que ha sido paradigma de la libertad de expresión y que surgió bajo la valiente dirección de José Pagés Llergo, como un símbolo de lo mejor del periodismo nacional, con plumas extraordinarias de la talla intelectual de don Vicente Lombardo Toledano; de la presencia siempre apasionada de mi amigo Roberto Blanco Moheno; de la elocuencia extraordinaria del Demóstenes mexicano, Alejandro Gómez Arias; de la valentía de Víctor Rico Galán y de la inteligencia de quien alguna vez fue mi jefe, don Antonio Vargas MacDonald; ahí se reflejaron las crónicas del acontecer nacional, en la pluma del más patriota panista José Angel Conchello, así como de Carlo Coccioli, de Carlos Monsiváis y de tantos más, como Nemesio García Naranjo, que le han dado al periodismo mexicano presencia y luz.

Cómo no recordar las brillantes páginas de esta importante revista, cuando en momentos de infortunio personal, en medio de la persecución, sólo las plumas de Luis Suárez y de Manuel Moreno Sánchez acudieron en mi defensa; por eso, para mí no sólo es un orgullo, sino un privilegio colaborar en esta casa editorial, que refleja todas las ideologías y las corrientes filosóficas del pensamiento.

La revista Siempre! ha sido mi casa desde hace varios años, bajo la conducción valiente de Beatriz Pagés Llergo Rebollar; por eso, aunque sea unos días después, vuelvo a expresar mi admiración, respeto y gratitud a esta revista que ha sido, y seguirá siendo, un termómetro de la opinión pública, pero sobre todo, la casa donde se respeta la libertad del pensamiento y la expresión.

Hoy más que nunca, el país requiere medios de comunicación que no se basen en el fatuo mercantilismo o en el escándalo y el escarnio de la nota roja; Siempre! se ha conducido en los lineamientos intelectuales de respeto al pensamiento y a la libertad. Sea pues, este modesto artículo un homenaje y un tributo a quienes han hecho posible esta publicación, que abre nuevos horizontes libertarios a la nación.

Mi saludo respetuoso a quien hoy conduce esta casa editorial, mi reconocimiento y mi afecto sincero a mi compañera y amiga Beatriz Pagés Llergo.

El país va a ingresar en un momento difícil, no por la legalidad de la elección, sino por las graves condiciones de desigualdad y de pobreza, que son pasto seco en la pradera que fácilmente se pueden incendiar; sólo la responsabilidad de los protagonistas puede reconstruir un país en el que privan la inseguridad, la violencia y el caos administrativo.

Combatir la desigualdad, establecer una plataforma sólida en la educación pública y definir políticas que defiendan la soberanía nacional y la Constitución de la República son decisiones obligadas en el próximo régimen político. Realizar la reforma política, la económica, la hacendaria y la fiscal, así como revisar la problemática que han producido las brechas insalvables entre los pobres y los ricos, y dotar al pueblo de condiciones que respeten su legado histórico, es condición inaplazable para los próximos años. Por lo que desde esta trinchera, insistiré sobre esos temas pendientes de la agenda nacional que pueden, y deben, ser abordados con sentido patriótico.

 Nuestra revista Siempre! no dejará de ser un símbolo de libertad y un faro de luz de un periodismo responsable y claro, nacionalista y justiciero; desde estas páginas seguiremos contemplando la ventana de la esperanza.