Patricia Gutiérrez-Otero

Según el diario en línea sinembargo.com, Lydia Cacho, gran mujer, periodista y defensora de los derechos humanos —en particular de las mujeres y de las niñas—, escritora de varios libros, entre ellos, Los demonios del Edén; con el que descubrió e hizo pública una red de pedofilia entre el exgobernador del Estado de Puebla, Mario Marín, el empresario Kamel Nacif y una de las mafias de Cancún, lo que le costó secuestro, amenazas y casi muerte, ha tenido, ahora, que dejar el país tras recibir nuevas y aterradoras amenazas.

La situación del periodismo político o ligado con Derechos Humanos ha cobrado muchas víctimas en los últimos años. Al punto que el diario inglés The Guardian, junto con la ONG cristiana Cafod y el Comité para la protección de periodistas (CPJ) les rindió un homenaje fotográfico.

El periodismo político en México sigue siendo un oficio de alto riesgo. Desde el 2000, en México hay de cincuenta a setenta periodistas asesinados, dependiendo de las fuentes. Dar a conocer hechos es muy peligroso. Las oligarquías permiten una pequeña válvula de escape, pero con sus límites. Lydia Cacho los sobrepasó. Por eso debe irse, antes de que “la entreguen en pedacitos”, como dijeron los que la amenazaron. ¿No tenemos una sociedad capaz de salvaguardar a las mujeres y hombres que, contra todo, buscan informarnos de la manera más honesta? ¿Esto no nos infunde pánico? Si atacan a una periodista y activista reconocida a nivel mundial, ¿cómo no nos aplastarán a nosotros? Es una clara intimidación.

El gobierno hace lo que se le pega la gana, véase la Ley de Víctimas, en principio aceptada por el ejecutivo federal, y, luego, detenida, justo en la noche de la elección, por parte del ejecutivo antes de que pasara a las Cámaras. El Movimiento por la Paz por Justicia y Dignidad insiste en que no se trata de un monumento, sino de un memorial: un lugar para recuperar la memoria de nuestro pueblo, de los caídos: tiene toda la razón, sin memoria un pueblo se vuelve masa. Un monumento en el Campo Marte (Marte, Dios de la guerra), sitio del ejército, lugar de ejecuciones extrajudiciales y de tortura.

En este contexto de represión, me pregunto, ¿por qué está de vacaciones Carmen Aristegui? No me parece lógico, aunque entiendo que pueda estar agotada, no entiendo que desaparezca en este momento crucial para las elecciones, para México. Momento en que se decidirán tantas cuestiones; momento en que con toda razón legal, Aristegui acusa al Movimiento Progresista por usar su voz… Pero, es cierto que algo está sucediendo, John Ackerman, politólogo renunció a su puesto en MVS porque más de sus últimos seis artículos críticos no fueron publicados. ¡Honor a Cacho, Ackerman y Aristegui! ¡Honor y gloria a los periodistas que no se dejan intimidar! ¡Honor al MPJD que no acepta que un Monumento en el Campo Marte sea un Memorial!

Nos encontramos ante el gran Leviatán que ha capturado a una masa de mexicanos. Seguimos y seguiremos de pie ante él.

Además, opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, a los pueblos autónomos, salvar los lugares comunes en las ciudades, evitar los monopolios, reconocer las autonomías, detener el fraude con todas las fuerzas de la sociedad civil.