PAN, rupturas y transmisión del poder

Raúl Rodríguez Cortés

¿Quién entregará la banda presidencial a Enrique Peña Nieto si, como todo parece indicar, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dictamina la validez de su elección y la protesta de ciertos grupos sociales no impiden la transimisión protocolaria del poder?

El protocolo otorga esa función al presidente en turno de la mesa directiva de la Cámara de Diputados. Aún no se sabe quién será el próximo presidente de esa mesa directiva, pero se tiene la cereteza de quién no puede serlo. Y es que en San Lázaro existe el impedimiento reglamentario de que esa función puedan cumplirla, mientras lo sean,  los coordinadores de las principales fracciones parlamentarias apenas designados por sus partidos en estos días.  Por lo tanto, no pueden presidir la mesa directiva de la Cámara de Diputados ni el priista Manlio Fabio Beltrones, ni el panista Luis Alberto Villarreal, ni el perredista Silvano Aureoles.

¿Querrán Peña Nieto y el PRI que un diputado de oposición sea el que le entregue la banda presidencial el próximo primero de diciembre? La lógica indica que no, pues son la fracción con más diputados (207) y, en consecuencia, pueden determinar que sea un diputado del tricolor el que “rescate” la banda y la entregue al nuevo presidente, salvo que se atraviese alguna negociación.

¿Quién, entonces, si Beltrones está impedido reglamentariamente? Posiblemente un cercano a Peña y, en ese contexto, no descarte a José Sergio Manzur Quiroga, designado el lunes líder de la diputación federal del Estado de México o, acaso, si quieren enfatizar en políticas de género, la expresidenta municipal de Toluca, María Elena Barrera Tapia. Pero si el criterio es la experiencia parlamentaria, bien podría ser el guanajuatense Francisco Arroyo Vieyra, quien ha sido vicepresidente de la Cámara de Diputados en tres anteriores legislaturas y que, si bien está en el “redil” de Beltrones, también tiene cercanía y amistad con Peña Nieto.

Como un mismo partido no puede, también por reglmento, presidir simultáneamente las mesas directivas de la Cámara de Diputados y del Senado, el escenario referido obliga a que la Cámara Alta sea presidida por la segunda fuerza política, en este caso el PAN. En el Senado no hay impedimiento de que un coordinador parlamentario presida, a la vez, la mesa directiva. De manera que, si no hay algún interés práctico de que un priista presida el Senado, lo hará entonces el panista Ernesto Cordero, coordinador parlamentario blanquiazul. Tocará su turno, al año siguiente, al coordinador tricolor Emilio Gamboa y, si así se acuerda, al perredista Miguel Barbosa Huerta.

Pero si por alguna razón el PRI prefiere presidir el primer año de la LXII Legislatura la mesa directiva del Senado, entonces tocará al PAN, segunda fuerza política, hacerlo en la Cámara de Diputados. Y en ese contexto puede verse a José González Morfín presidiendo la cámara baja y entregando la banda presidencial a Peña Nieto.

Pronto se despejarán todas esas interrogantes.

 

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