Bernardo  González  Solano


Desde 1993, hace apenas 18 años, la vida y la economía de la Republica Popular China han cambiado radicalmente para no más de diez millones de personas que tuvieron la fortuna de aprovechar el nuevo camino económico de uno de los pocos países en el mundo que se rigen bajo el sistema dictado por el Partido Comunista.

Al respecto, algunos economistas carentes de un buen sentido del humor, cuentan un mal chiste: “el comunismo es el camino más largo entre el capitalismo y el capitalismo”.

Quizás por eso en la gran mayoría de los países llamados occidentales se habla de los “cuentos chinos” cuando alguien quiere hacer pasar por bueno un inaceptable embuste. Nunca he sabido por qué. El hecho es que hasta el Diccionario de la lengua española lo registra como un “embuste”. Por algo será.

Lo cierto es que desde hace casi dos décadas, China se ha convertido en el centro de la atención mundial. La gran mayoría únicamente ve la forma de ganar dinero con el país de la gran muralla. Algunos ya le llaman el “banco del mundo”. Muchos no quieren ver lo oscuro, sólo les interesan el brillo del oro. Es deleznable que por razones pecuniarias, se olviden los errores y abusos del gobierno chino.

 

La estatua de Confucio

Hay muchas cuestiones que contar. En enero último en la histórica plaza de Tiananmen, en Pekín, fue instalada una importante estatua de Confucio (nombre latinizado de K´ong fu-seu, Kongfuzi en pinyin que nació hacia el año 551 y murió hacia el 479 antes de Cristo) con gran pompa. La gigantesca obra, de 17 toneladas de peso y nueve metros de altura, se montó frente a la entrada del Museo Nacional de China, simbolizaba el nihil obstat (“nada se opone”) del gobierno comunista chino a las enseñanzas del creador del confucianismo basado en su compilación de la sabiduría de los Ancianos, vasto trabajo del que nacieron los cinco Clásicos, verdadera Biblia de la civilización china en el siglo VI antes de Cristo.

Confucio únicamente escribió una parte del Tch´ouen ts´ieou donde expresó su espíritu esencialmente conservador, profundamente ligado a la tradición y que, en una China en desarrollo, despedazada por las rivalidades de los príncipes feudales, no veía mayor salud moral y política que en el regreso a las costumbres ancestrales. Indiferentes a los problemas verdaderamente religiosos y metafísicos, dirigido a la acción práctica, Confucio concibió toda la vida china sobre la base de una moral patriarcal de clan, atemperada por las virtudes de amistad y de equidad.

Pese a todo, la estatua acaba de ser retirada de la plaza pequinesa. El cambio se realizó el 22 de abril pasado. Las críticas habían surgido en los dos sentidos.

La colocación de la estatua muy cerca del mausoleo de Mao Tse Tung parecía haber sancionado el regreso del confucianismo como parte del nuevo equipo ideológico a disposición de los dirigentes chinos para satisfacer el creciente desarrollo moral.

Algunos estimaban que el Partido Comunista se cubría de vergüenza al celebrar al filósofo repudiado durante la era maoísta. Otros negaban al Partido Comunista el derecho de apropiarse su herencia.

Por otra parte, en foros de militantes ortodoxos del partido, se felicitaron por el retiro de la estatua. Así, por primera vez desde 1949, el aniversario del nacimiento de Confucio fue celebrado en septiembre de 2010 en Pekín.

 

El artista Ai Weiwei

Nadie ofreció una explicación por el retiro de la estatua. Al respecto, se dieron gusto los internautas chinos. Algunos preguntaban si Confucio fue retirado por no haber querido inscribirse al Partido Comunista. Otro, más audaz, dijo que a lo mejor se debía a que fue interrogado por la policía sobre supuestos “crímenes económicos”, clara alusión al arresto del artista chino Ai Weiwei, que desde el 4 de abril fue detenido por las autoridades chinas cuando iba a abordar un avión con destino a Hong Kong, y desde entonces está desaparecido. Su estudio fue registrado y la policía incautó sus computadoras y otros objetos.

Desde ese momento se han publicado insinuaciones sobre los “crímenes” de Weiwei: evasión de impuestos y pornografía, acusaciones increíbles para quienes lo conocen, familiares o no.

La policía china dice disponer de pruebas tangibles que demuestran que el artista disidente Ai Weiwei se “declaró” culpable de evasión fiscal, según publicó el 14 de abril un periódico de Hong Kong, Wen Wei Po, que agregó que el artista ya empezó a confesar sus “pecados”.

Ai Weiwei es un artista con fama internacional que sobremanera participó en la construcción del estadio olímpico Nido de Pájaro para las Olimpiadas de Pekín en el año 2008. Su familia asegura que los “crímenes fiscales” que dio a conocer la policía china son un pretexto y que si arresto se debe a su activismo político.

Resulta que el periódico Wen Wei Po, publicado por el régimen comunista en Hong Kong, es utilizado frecuentemente como portavoz de la posición oficial de Pekín.

En Occidente, editoriales como el publicado por el parisiense Le Monde, el 15 de abril, dice: “¿Es el viento de la revuelta árabe? ¿Un soplo de pánico coyuntural? ¿Una crispación preventiva para mantenerse a salvo de cualquier sorpresa mayor? China cruza desde hace varias semanas una fase de represión de la disidencia política y cultural, bajo todas estas formas, como raramente conocía desde hace diez años”… Es más sorprendentes que los dirigentes de Pekín, celebrando con legítimo orgullo los logros de una economía nacional que repercute en el crecimiento mundial, al paso de los años han llevado a su país en otro sentido: menos libertad para las universidades, para los expertos, para los periodistas y los artistas…

“Algunos de sus propios dirigentes están persuadidos que China no logrará imponerse como una gran potencia en los próximos años sino desarrollando su soft power con la obligación de no ser solamente un peso pesado económico y militar, sino también un país que convence a todos por su esplendor cultural en el más amplio sentido de la palabra”.

 

El periodista Wen Tao

Salman Rushdie, el escritor británico de origen indio, que tuvo que salir al exilio porque un ayatola lo condenó a una fatwa (a muerte) por haber escrito el libro Versículos satánicos en el que supuestamente ofendía a Mahoma, en un excelente artículo periodístico publicado en Inglaterra, explicó: “El arte puede ser peligroso. Con frecuencia la fama artística ha sido peligrosa para el propio creador. La obra de Ai Weiwei no es polémica, pero a enorme presencia pública del artista (recientemente colocado por la revista Art Magazine en el puesto número 13 de su lista de los 100 personajes más influyentes del mundo del arte) le ha permitido hacer suyos casos relacionados con la defensa de los derechos humanos y llamar la atención sobre la con frecuencia deficiente reacción de China ante los desastres (el sufrimiento de los niños que fueron víctimas del terremoto de Sichuan o el de los afectados por el pavoroso incendio registrado en la calle de Jiaozhou, en Shangai). Ya antes había puesto en evidencia a las autoridades y había sido hostigado por ellas, pero ahora estas han pasado a la ofensiva contra él)”.

“Parece que le régimen chino —agrega Rushdie—, irritado por la falta de pelos en la lengua de su artista más internacional, hasta ahora protegido por su renombre, ha decidido silenciarle de la forma más brutal. Ese mismo día (4 de abril), Wen Tao, periodista independiente y socio de Ai, fue secuestrado por individuos no identificados en una calle de Pekín, pero la policía se ha negado a decir  quién es responsable de su desaparición”.

 

Los escritores Liao Yiwu, Ye Du, Teng Biao y Liu Xianbin

Continúa el novelista británico que tiene que vivir bajo protección policiaca desde hace más de una década: “Es preciso solicitar urgentemente (la) liberación de Ai Weiwei y la obligación de los gobiernos del mundo libre a este respecto está clara… Pero Ai Weiwei tampoco es el único artista chino que se encuentra en una situación penosa. Ese mismo mes, al gran escritor Liao Yiwu se le ha negado el permiso para viajar a Nueva York, donde debía asistir al festival literario PEN World Voices, y se teme que pueda ser el próximo objetivo del régimen. A Liao también se le ha pedido que firme un documento comprometiéndose a no publicar ninguna otra obra «ilegal» fuera de China (todas ellas, incluido el excelente libro que conocemos con el título de The Corpse Walker (el paseante de cadáveres), llevan años prohibidos dentro de China… Al escritor Ye Du también le capturaron en febrero y,  como Weiwei, ha desaparecido. Todavía no se conoce su paradero, no se han presentado cargos contra él y no se le ha permitido entrar en contacto ni con su familia ni con abogados…”

“El escritor Teng Biao es uno de los conocidos abogados expertos en derechos humanos que han desaparecido desde febrero; Liu Xianbin, también escritor, ha sido condenado este mes a 10 años de cárcel por incitación a la subversión. Acusación esta que pesa también sobre el Premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo, que sigue en prisión, cumpliendo una condena de diez años…”

 

El Nobel Liu Xiaobo y otros más


En esta lista también se encuentran Liu Zhengqing al que se mantiene ilegalmente incomunicado en un lugar desconocido desde el 25 de marzo (con su esposa tampoco se ha podido entrar en contacto desde esa fecha), además de Yang Tongyan (condenado a doce años de cárcel), Shi Tao, a diez años, y a Zhu Yufu, y otros.

Y esto, lo malo, es que no son cuentos chinos.