Que no sea inútil su visita
Jorge Carrillo Olea
Sr. Presidente Electo.r cen de Vciun ser promisorio y confiable, de otro modo es un poco inSeñor presidente electo:
Sí, le sería ilustrativo y ojalá convincente. Si es que en su viaje al Cono Sur pasa por el Palacio de Planalto pregunte por Dilma Rousseff, trabaja de presidenta. Ahí está su oficina. Planalto es la sede del poder ejecutivo del Brasil en su capital política, Brasilia, desde 1960, año en que se desplazó desde Río de Janeiro.
Aun desempeñandose después del gran presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que es un primer actor político del siglo XXI universal, quien sacó de la pobreza a 30 millones de brasileños con su Proyecto Hambre Cero, la presidenta Rousseff, con una entereza y arrojo no imaginados, se lanzó a resolver temas pendientes en Brasil:
1. La creación de una Comisión Nacional de la Verdad, que se dedicará a investigar los detenidos desaparecidos o ejecutados durante los años de la dictadura brasileña (1964-1985).[ La comisión tendrá un plazo de dos años para investigar crímenes contra los derechos humanos ocurridos entre 1946 y 1988, aunque se centrará en el último régimen militar.
2. Lanzó una campaña anticorrupción con un sentido político y ético pocas veces registrado. Esta decisión, sus costos políticos, metas y logros debería ser profundamente estudiada en México por los altos niveles alcanzados por este cáncer nacional y por la propuesta hecha por el hoy presidente electo de hacer algo semejante. La marca de Dilma es muy alta y en México el escepticismo es un estado de ánimo creado con total realismo.
[]Dilma Rousseff declaraba este 16 de agosto: “Haré todo lo que esté en mi mano para acabar con la corrupción y la impunidad”. La salida forzada del gobierno de cinco ministros y otros altos funcionarios ha puesto una marca de difícil superación. El último enjuiciado ha sido el ministro de Turismo, antes lo fueron el propio jefe del gabinete; el ministro de Transporte; de Defensa y de Agricultura. Para agosto de este año, según encuestas, la dirigente brasileña logra una imagen positiva del 77 % segundo de su mandato.
Estos dos ejemplos, la creación de la Comisión de la Verdad con un amplio mandato y la firmísima determinación de barrer la corrupción hacen de Dilma una marca histórica más allá del Brasil, y para nuestro presidente electo un verdadero ejemplo y reto a la par.
El presidente electo Enrique Peña Nieto llegará a su encargo acosado por problemas estructurales de todo tipo, se agregarán a ellos aquellas ofertas de campaña y reiteradas desde su actual posición y que para iniciar su realización demanda más que de dinero, de leyes o insumos semejantes, de una terriblemente vigorosa decisión, inconmovible, irrenunciable y de una participación social seria, que no resulte sólo protagónica.
Si no empieza por perseguir judicialmente a su tío Arturo Montiel al que perdonó un atraco multimillonario, a Humberto Moreira, al góber precioso Mario Marín, el exgobernador Ulises Ruiz, la señora Rosario Robles, Manuel Martínez Garrigós, el hoy diputado priista que arrasó Cuernavaca protegido por el CEN, y a cientos y cientos más, nadie le creerá. Su credibilidad y su imagen se habrán derrumbado. Comisiones hemos visto ir y venir por todo y para todo, no se sabe de una con resultados satisfactorios.
El escepticismo nacional está plenamente justificado. El presidente electo juega con fuego y puede pensarse que ya habrá evaluado hasta dónde está dispuesto a llegar. Si en verdad lo quiere, puede calificarse de entrada a la Presidencia como un líder promisorio y confiable, de otro modo es un poco inútil su visita al Planalto.
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…Suspensivos. De los transicionantes del presidente electo sólo puede decirse que tendrá sus razones y tiene sus derechos. Mas el rollo de “gobierno incluyente” no habla de democracia sino de una falta de evaluación ética, muy contraria a su ideal de someter a la corrupción, y no es sólo uno su actor.
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