Andrés Manuel López Obrador

Félix Fuentes

En plena división de la izquierda, el PRD tardará en fortalecerse debido al abandono de Andrés Manuel López Obrador y éste deambulará con su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), puesto que  pocos le seguirán los pasos. El futuro de ambos frentes es incierto y en peor situación quedan el Partido del Trabajo y el Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).

Con su decisión de refugiarse en Morena, López Obrador encontró la salida al segundo fracaso de candidato presidencial, así haya dicho que “por dignidad” no reconoce el triunfo del priista Enrique Peña Nieto.

Gana la nación porque se recupera la tranquilidad perdida a partir de la postulación de López Obrador por el llamado Movimiento Progresista, el cual queda desbaratado. Importantes empresarios y extranjeros radicados en México, durante decenios, temían una convulsión social, la anunciada por el líder del PRD, Jesús Zambrano.

López Obrador es culpable de que la clase empresarial y otros sectores le tengan desconfianza por su cambiante modo de ser. Su actitud socialista y de amenazas a  poseedores del dinero en días previos a los comicios del 2006 y la proclama de la “república amorosa” y ser amigo de todos en este 2012, provocaron peores resquemores. ¿Quién le creería el perdón a Felipe Calderón?

Una sociedad pensante no acepta a líderes de doble personalidad porque trasmiten inseguridad, confusión y mentira. Durante la pasada campaña escuchamos de algunos empresarios: ¿y tú le crees a ese tal por cual mentiroso”.

En su afán de recuperar adeptos, López Obrador insistió en sus discursos: “Yo no miento”, “vivo de 50 mil pesos mensuales que me obsequia una fundación de amigos”, “el PRI compró 5 millones de votos, tengo las pruebas y lo voy a demostrar”.

Sin embargo, el tabasqueño no presentó “sus” pruebas en el Tribunal Electoral y terminó llevando guajolotes, patos, un puerco y un borrego como entregas del partido tricolor a cambio de votos. En su desesperación, exigió al presidente Calderón presentar “pruebas del fraude”, lo cual comprobó que él no tenía nada para corroborar sus dichos.

Pese a falsedades evidentes, López Obrador fue seguido por mucha gente, en particular del Distrito Federal, porque a personas de la tercera edad les entrega más de 900 pesos al mes, porque a los asistentes a los mítines les han obsequiado más de 50 mil juegos de placas de ruleteo.

Los vendedores ambulantes reciben tarjetas para poder trabajar, advirtiéndoles por quiénes deben votar. Es la  compra de votos permanente y tanta gente humilde no tiene derecho de protestar,  porque si lo hiciera perdería sus tarjetas. Así actúan los “luchadores sociales”.

¿Quiénes van a seguir a López Obrador? Empezamos a verlos. Marcelo Ebrard y el jefe de Gobierno electo Miguel Angel Mancera no lo harán. Tampoco los dirigentes del PRD, los Chuchos Ortega y Zambrano. Los coordinadores perredistas en el Congreso, Miguel Barbosa y Silvano Aureoles se escudan en su calidad de legisladores y deben establecer acuerdos con el PRI y tratar con el presidente electo Enrique Peña Nieto.

Y junto a ellos están Manuel Camacho Solís, Dolores Padierna y el marido de ésta, René Bejarano, mejor conocido como “señor de las ligas”.

Ninguna de las tribus perredistas se apunta con López Obrador, si él mismo las rechaza. Total, un desbarajuste de la izquierda.