Patricia Gutiérrez-Otero

Tantas cosas suceden en lo social y en lo político que tratamos de encontrar un hilo conductor que tenga relación con ellas.

Es una tarea difícil, pues vemos desde cambios en la política: elecciones recientes, pero no nuevas y muy cuestionables; creación de un nuevo partido a partir del morena; otra ruptura de las izquierdas (Fernández Noroña llama a hacer un nuevo movimiento, el MiL, y como lo hizo amlo, empezará a recorrer el país); partidos espurios que se mantienen (el Verde Ecologista y el Nueva Alianza); rupturas graves al interior del pan y del prd; claro acercamiento de Calderón Hinojosa con Peña Nieto y, detrás, se perciben dos grandes orejas.

Cambios en el espectro político y monetario internacional: caída del dólar, caída del euro; países a rescatar en la zona euro; conflicto entre Estados Unidos y sus aliados contra países del medio Oriente, en particular Irán.

Por la parte civil, difícilmente disociable de lo político, encontramos el fin de un periodo del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad al terminar la Caravana por Estados Unidos, sin gran eco en ese país, pero muy significativa y que, curiosamente termina con el periodo en el que Felipe Calderón ocupó la presidencia… Vivacidad a pesar de todo del movimiento #yosoy132, pero sin un equipo timonel a cargo. Sigue el golpeteo a periodistas y a la misma ciudadanía en algunos lugares del país. Continúa el grupo de Anonymous forzando espacios en los lugares intocables del ciberespacio… No podemos dejar de mencionar la actuación sociopolítica de los monopolios televisivos, que desde mi infancia están ahí, pero no con tal poder; y aún menos, el fenómeno de las redes sociales, lugar que sirve para todo: encuentro de inconformes, infiltraciones, pero, sobre todo lugar para romper el monopolio de la comunicación. Y los pueblos indígenas, otra vez reacios a dejarse dominar, pero dominados por las fuerzas de poder… El silencio atemorizante del Sub… ¿Dónde está?

¿Cuál es el hilo conductor? Quizás el de la tensión, que nunca ha terminado, entre dos percepciones de lo que es vivir: tener mucho, como individuo, para ser feliz, o vivir modestamente, con cierto grado de autonomía, pero en comunidad, siendo feliz; es decir, es una cuestión de fondo.

Nosotros, en el modelo personalista, no queremos el modelo neoliberal del individuo sobre todas las cosas, ni el de la persona sumergida en el todo social.

De aquí vienen las diferentes luchas no violentas, de resistencia civil, contra lo que nos imponen un modelo para conseguir un mejor mundo: un mundo en el que quepan muchos mundos, un mundo en que la ley no sea la del consumismo, sino la de conservar y ser. El ciclo no termina, pero avanza.

Además, opinamos que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés Larráinzar; a los pueblos indígenas y sus sitios: Wirikuta, por ejemplo; esclarecer los feminicidios de Ciudad Juárez y de la República Mexicana, decir no a los monopolios, en particular Televisa y TVAzteca; rechazar las mineras a cielo abierto… ¡Estamos hartos de ser explotados en un sistema que no aceptamos!

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