Violencia islamista, Israel, Irán…

Alfredo Ríos Camarena

Una vez más, se han desatado una serie de tensiones graves que ponen el mundo en peligro de nuevas guerras; la furia incontenible de millones de seguidores del Islam ha provocado que los equilibrios internos de la política norteamericana puedan variar; el asesinato, a todas luces condenable, del embajador norteamericano Christopher Stevensen, en Benghazi, en Libia, abre una nueva puerta del terror y de la violencia, más allá del fundamentalismo que se sintió seriamente afectado, frente al documental denominado La inocencia de los musulmanes, editado por un cristiano copto que al parecer está detenido en Los Angeles, por el FBI.

Quienes aprovecharon esta circunstancia fueron los terroristas de Al Qaeda, pues la protección de las embajadas norteamericanas en Oriente es cada día más complicada, por los débiles gobiernos que surgieron de la denominada primavera árabe.

Atrás de este escenario, se encuentra también la tensión que ha producido la actitud belicista del primer ministro israelí, Benjamín Netanyaju, y del gobierno iraní, que se empeñan en enfrentarse en una guerra, probablemente atómica, de terribles consecuencias para la humanidad.

Todos estos factores externos pueden afectar el resultado de la elección, que hasta hoy, afortunadamente encabeza Barack Obama con una ventaja de más del 7% a favor de los demócratas.

Una conflagración en Oriente podría variar las preferencias de los electores, pero también podría desembocar en una crisis bélica de enorme trascendencia para el futuro de la humanidad. Por eso, servirse de las tensiones externas constituye un juego peligroso e inaceptable de los republicanos.

El tema real es la dificultad de entender a los fundamentalistas árabes, a quienes se les deben respetar sus creencias religiosas; sin embargo, la libertad de expresión promovida en Occidente como un derecho humano fundamental, impide, sobre todo en un mundo global, controlar a entidades o personas que ataquen o se burlen del profeta Mahoma; es muy difícil este control y muy fácil encender la hoguera con la gasolina del fanatismo, en pueblos que han sido explotados y vejados desde tiempos inmemoriales.

¿Cómo conciliar esta libertad de expresión con las creencias de un pueblo que fácilmente se polariza?

Entre telones actúa el terrorismo internacional y las posiciones más radicales de los extremistas israelíes; al globalizarse la información, produce fenómenos como el que hoy estamos asistiendo, pues un simple documental como al que hoy nos referimos desata una verdadera tempestad de intereses y de violencia.

El tema sustantivo es hasta dónde existe en verdad la intención de detonar bombas atómicas, qué tanto es verdad que el gobierno iraní posee estos instrumentos de destrucción o si sólo se trata como en el terrible y equivocado caso de Sadam Hussein, que produjo la guerra por falsas informaciones que en este caso difundió el Pentágono norteamericano.

Para los mexicanos y para el nuevo gobierno, es definitivamente trascendente el resultado de las elecciones del próximo noviembre en la Unión Americana. Hoy que Peña Nieto viaja por América Latina, debe recordar la posición pacifista y de no intervención y de respeto a la soberanía que le dieron a México un lugar fundamental en la política internacional.