Juan Antonio Rosado

Laurence Sterne, uno de los narradores más modernos, a pesar de que escribió en el siglo XVIII, sabía que el flujo de la conciencia puede ser infinito, y que la mente genera ideas, imágenes, sensaciones todo el tiempo, a veces cohesionadas; otras, en brincos que nos llevan de una a otra. En estas secuencias discursivas múltiples, la narración se entremezcla con la argumentación o la información. Allí, las fronteras entre novela y ensayo se pierden.

Lo anterior ocurre en Kurrumba Laka, última novela de Juan Miguel de Mora (1921), la cual se inicia en un contexto tabasqueño que nos recuerda la época de Tomás Garrido Canabal, con su fobia contra la Iglesia. Él hizo que a los nuevos habitantes de ese estado se les pusieran nombres ajenos a la tradición católica. Tabasco empezó a poblarse de nombres tan ilustres como Sócrates, Platón o Eurípides.

En el monólogo del personaje con que se abre la novela, Heráclito Gutiérrez, se pasa de una época a otra, ilustrándonos y haciéndonos percibir un constante cambio que a la vez revela una profunda unidad en tanto que se trata de la ya vieja locura humana. Esa locura penetra en el doctor en filosofía Heráclito Gutiérrez, quien en un momento tiene que matar. Entonces la trama policiaca se entrecruza con la reflexión y la caricatura, recurso fundamental para intensificar la función crítica.

Independientemente de la forma en que está escrita la narración, leerla es aprender: es obra rica en contenido y profundidad. La denuncia, el despliegue de información útil e indignante, pero auténtica, convierten a Kurrumba Laka, novela-ensayo, en alto periodismo político, y entiendo “político” en su acepción más amplia y aristotélica. La obra retrata la excrecencia humana, exhibe la mentalidad nazi-fascista, hace públicas historias verídicas de torturados en Argentina, historias que se asocian con otras etapas de la humanidad y con el México de ayer y de hoy. Si prescindiéramos de la trama y de la valiosa intriga, la novela de cualquier modo resultaría pábulo para la historia de la ignominia. Asimismo, es la narración de un padre que busca a sus hijos, que adoptaron vidas disímiles, para pedirles perdón. Hay una denuncia contra los Legionarios de Cristo y sus ya famosos pederastas.

Kurrumba Laka, nombre de la filosofía que Parménides Siracusa elaboró con dos colegas, toma del jainismo de la India el principio de que existen muchos puntos de vista. La tesis central de la novela quizá sea: “Es preferible morir libre que vivir encadenado”.

Juan Miguel de Mora, Kurrumba Laka. Octavio Colmenares Editor, 2012; 423 pp.