Javier Galindo Ulloa
La fecha de nacimiento del poeta César Vallejo es aún incierta, pero existe un dato probable de que nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco, una región andina ubicada al norte de Perú; pero desde su infancia vivió en ciudad Trujillo debido a que su familia, de escasos recursos, debió emigrar allí en busca de mejores opciones económicas.
A la edad de quince años, Vallejo ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de la Libertad en Trujillo, pero debió desertar porque se vio obligado a ejercer el magisterio en una escuela de educación básica para ayudar al gasto familiar. En 1918, Vallejo publicó Los heraldos negros, su primer poemario de extracción modernista. Pero su obra fundamental en la corriente vanguardista fue Trilce, publicado en 1922, es decir hace noventa años.
Considerado como una de las obras cumbre de la vanguardia poética en lengua española, Trilce está conformado por setenta y siete poemas. Vallejo lo empezó a escribir en 1918; su mayor parte fue escrita en 1919, y los últimos dos poemas en 1922. La primera edición fue impresa en los Talleres de la Penitenciaría de Lima, en un tiraje corto, de doscientos ejemplares, con un prólogo escrito por Antenor Orrego, que el mismo Vallejo costeó. En su momento fue un libro poco comprendido, por el atrevimiento de experimentar con el lenguaje poético y romper con la norma ortográfica y sintáctica en sus versos. En una carta enviada a su amigo Orrego expresó el poeta: “El libro ha nacido en el mayor vacío”. Después de permanecer en el olvido durante varios años, Trilce fue publicado de nuevo en España, en 1930, con prólogo de José Bergamín y un poema-salutación de Gerardo Diego. En una entrevista que le hizo el periodista español César González Ruano en 1931, a la pregunta “¿Qué quiere decir Trilce?”, contestó Vallejo: “Ah, pues Trilce no quiere decir nada. No encontraba en mi afán, ninguna palabra con dignidad de título, y entonces la inventé: Trilce. ¿No es una palabra hermosa? Pues ya no lo pensé más: Trilce”.
Fueron varios motivos existenciales del poeta peruano que giraron en torno a la escritura de su segundo poemario: la muerte de su madre en agosto de 1918; una frustración amorosa y el fallecimiento de su amigo el escritor Abraham Valdelomar en mayo y noviembre de 1919, respectivamente, y su estadía en la cárcel de Trujillo durante ciento doce días, entre 1920 y 1921, acusado de instigar al pueblo de Santiago de Chuco contra las autoridades de la localidad.
De esta manera podemos comprender el sentido de Trilce, pese a su dificultad y simbolismo, pues se manifiesta una fuerte confesión del poeta acerca de la sexualidad, la muerte y el desarraigo. Cuando habla de la ausencia de su madre, Vallejo escribe: “Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,/ y el sírvete materno no sale de la tumba,/ la cocina a oscuras, la miseria de amor”, y en otros versos alude a su amada de esta manera: “Pienso en tu sexo./ simplificado el corazón, pienso en tu sexo,/ ante el hijar maduro del día./ Palpo el botón de dicha, está en sazón./ Y muere un sentimiento antiguo degenerado en seso”.
Para conmemorar los noventa años de la primera edición de Trilce, se llevó a cabo un coloquio internacional en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Auditorio Leopoldo Zea de la Torre II de Humanidades, en Ciudad Universitaria, donde participaron diversos especialistas en la obra de Vallejo durante los primeros días de septiembre.
