Ya está derrotada y se tendrá que ir
Humberto Musacchio
La Universidad Autónoma de la Ciudad de México está en huelga por decisión de la mayoría estudiantil, que llegó a este extremo ante la reiterada ineptitud de su rectora, la señora Esther Orozco, sus corruptelas, su nepotismo, sus persistentes violaciones a la legislación interna, su xenofobia —persigue a profesores de origen extranjero— y su hipocresía.
La malhadada rectora tira la piedra y esconde la mano, ella y sus achichincles lanzan a taxistas y porros contra los estudiantes, pero la señora —la llamaré doctora cuando compruebe que lo es— hace llamados a la paz; insiste en que los conflictos deben resolverse dentro de la propia casa de estudios, pero organiza las ridículas e ineficaces clases extramuros y sale con su pandilla de burócratas y golpeadores a marchar a la calle. Por favor, no marche, doña Esther.
La señora Orozco una y otra vez ha pasado sobre la normatividad, sea para beneficiar a su hijita con cargo al presupuesto de la Universidas, sea para desconocer los resultados de la elección de consejeros universitarios e imponer a sus paniaguados, aunque con toda desvergüenza muestre muy poco aprecio por la autonomía y se atreva a presentar la inconformidad generalizada como un asunto personal, pues dice que “si fulano de tal quiere ser consejero, que se ampare, afuera también lo pueden atender”.
Esa mujer desprecia tanto la Universidad que dirige que a su llegada la tildó de “fraude académico”, pese a que la institución es, eso sí, un innovador centro de estudios que busca dar iguales oportunidades a los muchachos, con lo cual ha demostrado que los estudiantes proletarios, con becas y otros apoyos, son tan buenos como cualquiera.
Pero toda medida democrática en la educación produce erisipela en las mentalidades tradicionales, clasistas, incluidas las del PRD. La enfermiza fobia de la señora Orozco por la Universidad es compartida plenamente por Marcelo Ebrard, a quien le desagrada que se hable de la Universidad local como “la Universidad del Peje”, hacia la cual no oculta su desprecio. Igualmente, el señor Miguel Angel Mancera tampoco parece simpatizar con la Universidad creada por el perredismo y muestra su desconocimiento al decir que ahí un profesor gana “65 mil pesos o algo así”, cuando el sueldo de un docente-investigador de tiempo completo es de apenas la mitad.
Sin embargo, con todo y la incomprensión que rodea a la Universidad capitalina, no será a golpes como la rectora del terror pueda pasar sobre la comunidad que dirige. Pretende no saberlo, pero ya está derrotada y se tendrá que ir.
