Masiel Fernández Bolaños

En tiempos de crisis, como el actual, la atención sobre la demanda de productos se dispara, con razón, pues su evolución se relaciona estrechamente con los precios y, por consiguiente, con el bolsillo de los consumidores.

Los pedidos de bienes, como el petróleo, son de los indicadores más observados por los expertos debido a su impacto económico y social.

Su comportamiento es seguido muy de cerca, pues esos análisis les permiten ser más certeros en sus pronósticos e investigaciones en general.

Cuando se trata de productos muy empleados y en los que median tantos intereses las miradas se redoblan.

Muchas de las investigaciones actuales se centran en el mercado del llamado oro negro, ya que consideran que las crecientes presiones sobre la economía global continuarán pesando en el comportamiento de la demanda.

Según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se mantendrá el riesgo bajista para los pedidos, principalmente por la incertidumbre existente.

La producción del grupo avanzó en 254 mil toneles por jornada en agosto último, por lo que los inventarios de las naciones industrializadas son cómodos.

Cualquier escasez de productos podría ser fácilmente satisfecha gracias a una mayor utilización de la capacidad adicional de refinación en un mercado con abundantes suministros de ese hidrocarburo, agregó la entidad responsable del 30 por ciento del crudo mundial.

Otras voces

También la Agencia Internacional de Energía (AIE) calcula que en un contexto marcado por la debilidad de la economía, la demanda de petróleo bajará el próximo año.

La AIE atribuye el modesto ritmo de crecimiento a la combinación de una actividad económica aletargada, precios del petróleo históricamente elevados y mejoras globales en la eficiencia energética.

Acerca de los niveles de suministro y de las existencias consideró que son cómodos por lo que no ve necesidad de liberar las reservas de emergencia con el fin de hacer retroceder los importes.

El valor del petróleo subió casi un tercio en los últimos tres meses y el Brent, de referencia en Europa, cambia de manos sobre los 110 dólares el barril, por encima del costo del suministro de las principales regiones productoras del mundo.

Unido a ello, expertos aseguran que el alza en los valores no se justifica con los fundamentos del mercado, donde se aprecia una situación equilibrada.

Por tal razón, apuntan que los términos de oferta y demanda, así como el nivel de reservas, se sitúan en un entorno aceptable.

De hecho califican de injustificados los elevados precios del crudo y manifiestan la disposición a incrementar la extracción.

Bajo esas condiciones, la alerta se acrecienta ante la posibilidad de que los altos valores puedan golpear el consumo de combustible y el crecimiento económico.

La preocupación por una interrupción en el suministro a causa de las fuertes tensiones y convulsa situación en el Oriente Medio y en África del Norte, apoya los precios.

En el Mar del Norte

El Mar del Norte, situado entre las costas de Noruega y Dinamarca, posee importantes yacimientos de petróleo y gas natural, explotados desde la década del 70 del siglo pasado. De ahí se deriva su importancia para el mercado internacional de dicho rubro.

Estudios recientes notificaron que la producción de las 12 variedades de crudo de esa región subirá alrededor del 25 por ciento en este mes de octubre, al concluir los trabajos de mantenimiento planeados para las instalaciones mar afuera, lo que debilitará una de las fuentes del alza de los precios Brent.

El suministro promediará 1.97 millones de barriles por día en el décimo mes del año, en alza frente a 1.57 millones de septiembre.

Cálculos basados en programas de carga muestran que la producción repunta hacia este mes de octubre, en parte porque culminan los trabajos de mantenimiento en el yacimiento Buzzard de Nexen, el campo petrolero más grande de Reino Unido, y por una mayor provisión del noruego Troll.

El mayor productor del orbe

Arabia Saudita, primer productor de crudo del orbe, consumió volúmenes mensuales récord de ese producto en junio y julio últimos, pese a sus planes de optar por un mayor empleo del gas durante la temporada estival.

El consumo promedio fue de 743 mil 500 barriles por día, un alza de 82 mil frente a los mismos meses del año anterior, aunque en el séptimo mes del año fue inferior al sexto.

El ascenso fue atribuido principalmente a la producción de energía para el aire acondicionado de la población.