Ricardo Muñoz Munguía
El 2 de octubre no se olvida, o al menos en las generaciones cercanas o involucradas de algún modo con el movimiento del 68 no lo olvidamos. Sin embargo, la memoria sobre aquel movimiento ha disminuido su pujanza para tener la real presencia en generaciones nuevas, a pesar de que a unos tres lustros ha sido comentado el genocidio con más amplitud, como lo señala Elena Poniatowska (París, Francia, 1932): “Sólo hasta el advenimiento de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de Gobierno comenzó a hablarse en público del 2 de octubre de 1968, porque él mando izar la bandera del Zócalo a media asta. Antes, en la Secretaría de Educación Pública a Mariana Yampolsky, directora de Publicaciones, le llamaron la atención porque hicimos juntas un libro en el que aparecía el asesinato de los estudiantes el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas”. La noche de Tlatelolco, que Elena Poniatowska —quien el pasado 19 de mayo celebrara ochenta años de vida, de vida ganada en cada una de sus letras— diera a conocer en 1971, reaparece en una Edición especial, en la que la autora de Hasta no verte, Jesús mío deja escuchar en un nuevo prólogo dos voces, primordialmente, de mujeres que fueron pieza fundamental en la construcción del volumen, ellas son Manuelita Garín de Álvarez, madre del entonces dirigente Raúl Álvarez Garín, y de la esposa de este último, la doctora en geología de la UNAM, María Fernanda Campa, la Chata, como la llamaban entonces, quien arroja el dardo en el punto exacto de ese ayer y el deslucido hoy: “Sin duda alguna, fue una lucha con un costo altísimo. Quienes murieron esa noche jamás regresarán y tenemos una deuda muy grande con ellos, porque los de esa generación tienen su palomita. Se iniciaron en la discusión política nacional con una inmensa desventaja y a la larga resultaron vencedores. El 2 de octubre y las marchas, hace cuarenta y cuatro años, sirven para darles calor a todas las luchas actuales, las que nadie pela”. Y a esa distancia de cuarenta y cuatro años, de entre la oscuridad, el movimiento #Yosoy132 ha venido a dar luz a la juventud. El libro La noche de Tlatelolco, Edición especial, ahora viene con muchísimas fotografías de esa lamentable noche. Y, como se sabe, contiene varios personajes que hablan desde el dolor o desde el asombro de ser testigo; atrapa varias voces de madres, padres y familiares de los estudiantes asesinados, de trabajadores, profesores, soldados…, diversas opiniones de ambos flancos, a favor y en contra. Un libro clásico en las letras mexicanas que retrata a fondo la noche de Tlatelolco. Aunque no podemos dejar de subrayar que la noche más roja y más larga que tenga memoria el México de los estudiantes, pareciera que la misma noche se la tragara cada vez más en cada año, pues no solamente lo notamos en varios jóvenes de distintos puntos del país, sino en la actitud que se delinea en gran parte de la sociedad actual. Elena Poniatowska, La noche de Tlatelolco. Ediciones Era, México, 2012; 352 pp.
