Pamela García Maldonado

La maldición de Nahui Olin se la dieron sus ojos verdes y su pasión por la vida. Las cerca de seiscientas páginas del título de Patricia Rosas Lopátegui sobre la artista mexicana apenas nos alcanzan para asomarnos a su alma. En Nahui Olin: Sin principio ni fin. Vida, obra y varia invención, Rosas Lopátegui nos guía en un recorrido vertiginoso de liberación. Ambiciona salvar de su condena a la mujer poderosa por libre, que se derrama a sí misma sin muros de contención, derrama el espíritu en sus ojos verdes. Poesía, pintura, caricatura, composición y ejecución musical fueron algunos de los campos donde experimentó Carmen Mondragón —verdadero nombre de Nahui Olin—, quien fue bautizada así por el pintor mexicano doctor Atl, en alusión a los cuatro ciclos del sol a los que refiere el náhuatl. Desafortunadamente Nahui no destacó de manera notable. Probablemente el problema haya sido que nació un siglo antes de su tiempo, en el año de 1893, su erotismo exacerbado y el reconocimiento de su belleza la hicieron víctima de juicios y críticas severas de la sociedad conservadora (y doblemoralina) mexicana. Lo más trascendente de ella fue lo que mayor sentido le dio a su vida: su locura. Será complicado descubrir si su desequilibrio mental era patológico o mera excentricidad, quizá su desbordante pasión por el amor y por su sexualidad es lo que nadie pudo entender: “Mi espíritu y mi cuerpo tienen siempre loca sed de esos nuevos mundos que voy creando sin cesar”, recita. Ella sólo quería ser parte del universo, de todo, de la relatividad misma. Su perspicacia e inteligencia le permitieron ser de las primeras mexicanas —incluso antes de físicos y matemáticos— en abordar y adherirse a la Teoría de la relatividad, que expone Albert Einstein. Para comprender la evolución de las mujeres artistas del siglo XX, es necesario recurrir a Nahui como pionera y predecesora de todas ellas. Lo más seguro es que la dinastía Amor, Kahlo, Modotti y otras tantas no serían lo que hoy conocemos sin ella. El compendio de Patricia Rosas Lopátegui publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (2011), debe convertirse en la referencia directa de consulta sobre la caricaturista. Contiene sus aportaciones literarias en la poesía, algunas de sus pinturas y caricaturas; algunos de los desnudos para los que posó; y asimismo su acervo biográfico, sus referencias hemerográficas y la presencia del doctor Atl en su vida. Tal vez el laborioso trabajo de investigación de la profesora Rosas Lopátegui, y el éxito culminado en esta publicación, logren redimir el alma de Nahui Olin y así, finalmente, cumpla el ciclo de sus soles. Exenta sea del yugo de sus eróticos ojos verdes y de su boca de seda.

Patricia Rosas Lopátegui, Nahui Olin. Sin principio ni fin (Vida, obra y varia invención). Universidad Autónoma de Nuevo León, 2011; 567 pp.