Gira del presidente electo

Raúl Cremoux

Cuando uno va a Europa, sea para estudiar o trabajar, el viaje supone un buen grado de placer, pero ahora que lo hace Enrique Peña Nieto, en las circunstancias actuales, hay recelo por un lado y esperanza como contrapeso.

Quién lo diría, pero esos que fueron países modelo en las escuelas de economía, hoy son paradigmas del botón que pudiera desencadenar una magna crisis financiera para todo el planeta.

Hablar en estos días de Grecia, Italia o España obliga a hacerlo con cuidado y hasta con temor. En las entrañas de esos países anida la desconfianza sobre el papel que tiene el agudo desempleo, la gran deuda, los inusitados sacrificios, el costo y el descenso en la calidad de vida.

¿Alguien se acuerda del Fobaproa y sus linduras? Comparativamente parece un juego de niños.

Después de haber ido entre el 17 y 24 de septiembre pasado a Guatemala, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Perú a buscar acercamientos con quienes debieran darse en forma natural, Peña Nieto lo hace ahora con Alemania, Gran Bretaña, Francia y España. La visita a este último país, entrañable y definitivo en la conformación de lo que es nuestro con mayúsculas, está bajo la sombra de un giro de 180 grados. Somos nosotros los que ahora representamos en la macro economía la estabilidad que ellos tuvieron. Pareciera una visita de solidaridad humana más que de entendimiento mayor.

En Francia, el arroz tiene demasiado ajo, ya que la compañera de François Holande busca en el caso de la señora Florence Cassez, prisionera en México por supuestos o reales delitos de terrorismo, una bandera social que le otorgue puntos a la decaída popularidad del mandatario socialista.

Entrevistarse con el primer ministro James Cameron, no le dará muchas luces a nuestro presidente electo. Inglaterra ha querido mantenerse al margen de la economía continental europea al refugiarse en su aliado norteamericano. Ahí es donde resguarda su fortaleza y también su debilidad.

Es en Alemania en su encuentro con Angela Merkel con quien Peña Nieto piensa en afianzar los cabos sueltos de nuestra economía; es con los germanos donde nacen posibilidades de mejores rutas para nuestro destino industrial, comercial y hay que decirlo, tecnológico y científico.

Apuntalar esas cuerdas es aspirar a que, en caso de crisis financiera internacional, nuestras raspaduras no lleguen a heridas mayores.

 

 

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