México ganó le ganó a Brasil. Ese es todo el enunciado. La jugadoras mexicanas, esas chicas de piel morena quienes dejaron atrás por una semana su realidad, escucharon ayer la canción que cantan los grandes: We are the Champions, de Queen.

Y es que la selección femenil de futbol de México derrotó 6 goles a 2 a Brasil después de que en la primera ronda este equipo sudamericano las venciera y, como dijo Alexa al final del encuentro: “Se burlaron de nosotras, pero nunca se imaginaron con lo que se iban a enfrentar”.

A la salida del miniestadio instalado en la plancha del Zócalo capitalino, donde se mezclaron más de 50 nacionalidades de los cinco continentes, Sheila grita que a todos… a todos… les dedica el triunfo, a cada una de las personas que las apoyaron y creyeron en las jóvenes mexicanas que participaron en el torneo Homeless World Cup.

Pero la chica de Ciudad del Carmen, Campeche, dedicó su triunfo de manera especial a Bere, la amiga con la que vive actualmente porque está distancia de su madre por un hecho que a ella le duele: la violencia familiar con que las trata su padrastro.

“Se lo dedico a ella, que es una persona muy especial”, sonríe Sheila. Días antes de esta final tan esperada, esta jovencita que buscará terminar la carrera de Ingeniería regresará en tres días a su comunidad y dice que se dedicará a ayudar a los jóvenes con problemas en Ciudad del Carmen.

May no paraba de dar autógrafos y posar para las cámaras de los celulares. Uno y otro le piden una foto. “No esperaba esto pero se siente bien chingón, se siente bien padre, siempre va a quedar en mi corazón el representar a mi país y ganarle a Brasil”.

En entrenador del equipo, Heriberto Espejel, tiene pocas palabras para este momento: “Me siento feliz, feliz, feliz…”, repite en medio de una gran sonrisa. “Me siento feliz de haber llegado a la final ya que era un sueño que teníamos. Ya nos había ganado Brasil y sabíamos que teníamos que jugar perfecto, no cometer errores y así fue”.

El coach celebra a cada jugadora de su equipo por salir con todo el corazón. Ellas usaron el futbol como herramienta de cambio, “es un equipo fabuloso, van regresar a sus comunidades a estudiar y también a seguir trabajando…”. Finaliza: “Todas ellas son fantásticas”.

Todas estas jóvenes de recursos limitados, como las de otros países, regresarán a las comunidades precarias en las que viven, rodeadas de marginación, violencia y drogadicción después de participar, paradójicamente, en el torneo patrocinado por el hombre más rico del mundo, Carlos Slim.