Predomina la incertidumbre

Marco Antonio Aguilar Cortés

El futuro económico en el mundo no presagia nada bueno, y México, supongo, sigue subsistiendo en este planeta. Tanto en lo macro como en lo micro, pasando por lo medio, la descomposición en el sistema productivo, en la distribución de riqueza, en las finanzas y en las monedas, va en franco aumento.

Estados Unidos, China, Japón y la Unión Europea, en crisis, amenazan con un derrumbe global.

Y desde Tokio, Christine Lagarde asegura, en la llamada Asamblea de Otoño, que en los países intermedios “la recuperación de la economía mundial está sufriendo nuevos reveses con un efecto negativo para los países en desarrollo, ya que sus economías emergentes están acrecentando su deuda, su desempleo, produciendo desequilibrio e incertidumbre”.

En la microeconomía, tanto países en la miseria como individuos indigentes provocan que Ban Ki-moon afirme que “se está dificultando cumplir con el propósito de reducir la tasa de pobreza extrema al 17 % global para el año 2015, debido a la actual situación económica tan incierta”.

En ese avieso escenario económico mundial, agravado por los conflictos internos propios de México, que no son pocos ni sencillos, tomará posesión Enrique Peña Nieto, y no de manera tan feliz como supone el cantautor español Joaquín Sabina, al bromear con Joan Manuel Serrat hace unos días en el Auditorio Nacional, frente a un público numeroso que deseaba ver y oír a esos dos pájaros gachupines contraatacando: “Me siento más feliz que Peña Nieto peinándose”.

El presidente electo, ajeno totalmente a ese sarcasmo de comedia, representa una causa, la que con toda responsabilidad tendrá que cumplir con un honesto, patriota y eficaz gabinete y reinstalar el Estado de derecho.

Para obtener avance en todos esos renglones es menester partir de la realidad, tanto en lo macro, en lo medio y en lo micro. Entendiendo que en la vida no todo es causa y efecto, puesto que no es absoluta ni determinista la ley de la causalidad, ya que también operan los principios de la incertidumbre.

Si ganara el presidente Barack Obama su reelección, debemos buscar de inmediato “a los Obama de Jalisco”, tan entusiastamente reconocidos en campaña por el actual inquilino de la Casa Blanca.

Triunfando Mitt Romney debemos localizar las raíces que tiene en México por parte de su abuelo, quien, según Mitt, nació en una colonia menonita de Chihuahua, vendedora de quesos en las avenidas de diversas ciudades.

Y, en lo interno, si se deja que los radicales libertinos secuestren e incendien autobuses en Michoacán, el primero de diciembre próximo lo harán en todo México.