Entrevista a María Kodama/Viuda del escritor argentino

Eve Gil

“El libro de Adolfo Bioy Casares sobre Jorge Luis Borges —Borges— revela esa amistad que nunca existió, por parte de Bioy. Cuando se tiene un amigo, uno desnuda su alma, entrega sus secretos, actúa de una manera diferente que con el resto del mundo. Revelar públicamente estas cosas, cuando el otro se ha ido y no puede defenderse, es una traición y una cobardía”, señala María Kodama (Buenos Aires, 1937), viuda del más grande autor en lengua castellana junto Cervantes, Jorge Luis Borges, en una reciente visita que realizó a México para presentar la espléndida compilación del recientemente fallecido Miguel Capistrán (1939-2012) sobre la relación del escritor argentino con México, titulado sencillamente Borges y México (Lumen, 2012).

Las palabras de María dejan traslucir un gran amor por quien fuera su compañero sentimental, pero también un profundo dolor por quienes, como el citado Casares, sacaron provecho de la memoria de Borges y además la convirtieron en blanco de odios, envidias y burlas, algunas de ellas francamente indignas de gente que se dice “intelectual”.

Inmenso cariño

En relación al libro Borges y México, y al lazo sentimental e intelectual que unía a Borges con México, María afirma que lo importante de un país para Borges era su literatura: si él no consideraba que en un país no había una literatura que a él le interesaba, entonces no tenía nada que hacer con él, y el primer contacto de Borges con la literatura mexicana se dio nada más y nada menos que a través de Alfonso Reyes, cuando éste se desempeñaba como embajador de México en Argentina.

“Borges —dice María— lo mencionaba con inmenso cariño, y recordaba las conversaciones que tenían en la embajada o en distintos lugares de Buenos Aires, así que la relación de Borges con México nace como toda relación debía nacer para él: a través de la amistad y la literatura.”

Ya en México, Borges coincidiría con otros autores afines a él, inevitable no coincidir con alguien que tenía una visión del mundo tan similar a la suya, como Juan José Arreola.

“A Borges —agrega la viuda— le hacía mucha gracia porque Arreola era muy teatral, era como la contrapartida del propio Borges, y por eso lo tenía en muy alta estima. Para mí fue una experiencia muy linda acompañar a Borges a México, las primeras veces con Capistrán, el encargado de organizar esos viajes de Borges por acá.”

Borges y México forma parte del acervo adquirido por la editorial Random House Mondadori, que a partir de este año empezó a comercializar la obra completa de Borges, para lo cual, claro, tuvo un acercamiento con la viuda del escritor, cuya meticulosidad para promover la obra de su esposo es de sobra conocida.

“Fue muy difícil —dice— porque Borges había publicado toda su vida con Editorial Emecé, pero luego ésta, como sucedió en Argentina con muchas casas editoriales, fue comprada por Planeta que hizo un muy buen trabajo también, y publicó el año pasado el último volumen de la obra anotada de Borges. Es una obra de consulta, para lectores curiosos, pero no de divulgación general. Fue planeada tratando de que fuera útil para estudiantes desde los últimos años de secundaria hasta universidad.”

Una de las características de Borges era que él sí creía en la perfección, por lo que, como señala María, resulta fascinante acceder a las múltiples variantes de sus textos.

“Es como si pudiera uno —dice— asistir a su trabajo del pulido de un brillante, porque va dando cuenta de todos los cambios de las palabras que fue haciendo a lo largo de su vida en su obra. Muchas veces le preguntaban por qué cambiaba, sobretodo en su poesía de la primera parte que es casi otra, y uno puede reconocerla aunque resulta casi complicado, y él respondía, con razón, que era su obra y podía corregirla cuantas veces quisiera.”

“Que Random House —prosigue María— publique la obra de Borges de una manera muy linda y cuidada fue todo un desafío: dejar una editorial, pasar a otra. Trato de hacer lo mejor posible sin cortar relaciones de manera radical, siempre continúan de alguna manera, así que estoy muy contenta en que la obra de Borges ha sido tratada acá.”

 

La obra de María

Respecto a su propia obra —mucho se ha hablado del material inédito de María y su renuencia a publicarlo—, señala la viuda de Borges con cierta timidez:

“En algún momento publicaré mis cuentos. He cambiado de una manera casi esencial y a través de un libro pienso relatar todo el horror de mi vida desde la muerte de Borges hasta el presente, con la documentación… nada de que «me contó», «me dijo». No sé si será un libro de memorias, ni si será divertido”, sonríe.

“A Borges le gustaban los cuentos que yo escribía, y quería que los publicara, incluso me hizo un prólogo, pero como a mí no me gusta tener «coronita» nunca quise hacerlo. Cuando Borges muere, naturalmente, no era el momento dada la ferocidad de ataques de gente despechada. No podía sacar un libro en esas condiciones, ni siquiera existía el exceso de hacerlo. Yo nunca digo «voy a hacer eso», yo dejo que el destino, como decían los griegos, decida”.

Para finalizar, María afirma no considerarse la “guardiana” de Borges: “Me siento responsable por su legado. Y cuando a la responsabilidad se suma el amor que uno tuvo por alguien y vio cómo trabajaba esa persona, hace que uno haga lo mejor que puede hacer por preservar eso, y para lograrlo hay que ponerse límites, tener una noción de hasta dónde se puede llegar y eso es muy difícil.”

eburin_k@yahoo.com