Ante un incierto PRD
Christián Gutiérrez
El futuro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en México es incierto y lo percibo cuesta arriba, por lo tanto, creo que el partido de izquierda más grande en el país deberá tomar decisiones contundentes y convertirse en un ente distinto si desea rescatar espacios de poder que pierde aceleradamente.
¿Cuál será el futuro de los partidos de izquierda en México, particularmente el PRD? Algunos aseguran que los partidos “pequeños” de izquierda como Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo, aliancistas de facto y desde hace muchos años del PRD, tienden a desaparecer porque no muestran rostro propio y empaque para ser una opción real de gobierno. Su única opción parece ser que el partido en ciernes, Movimiento de Regeneración Nacional, los oxigene para que vivan.
Otros más, como el perredista y exsenador de la República, Carlos Navarrete Ruiz, señalan que el futuro de su partido político podría definirse en el próximo Congreso Nacional de Nueva Izquierda, pues ahí “deberá revisarse la situación de las corrientes internas del PRD”, para preguntarse “si esto sigue siendo útil al partido o se ha convertido en un lastre”. Lo que Navarrete Ruiz sugiere, me parece que es un ejercicio franco de autocrítica y prospectiva que comparto.
Me explico: un partido político en esencia nace para llegar al poder y ejercerlo con el objetivo de realizar —a través de políticas, legislación, de gobernar y administrar—, cambios en el país desde su óptica, ideología política o estilo propio, lo cual regularmente está sustentado en plataformas de gobierno, política y administración.
Sin embargo, me parece sintomático que el PRD, siendo fiel a su estilo, no camina y sí por el contrario acarrea una inercia de pérdida de espacios de poder emblemáticos que les sucede con mayor frecuencia, como por ejemplo la pérdida del gobierno de Michoacán, cuna del perredismo cardenista y bandera ideológica y originaria de este partido.
¿Por qué plantear el futuro del PRD y hablar de sus corrientes? Estoy seguro que si este partido progresa y entiende lo que verdaderamente le urge a México, a todos los mexicanos, incluyéndolo, le irá mejor. Ya el propio Carlos Navarrete respondió a esta pregunta al decir que “los perredistas deben defender a toda costa su postura de alcanzar los cambios que le beneficien al país por la vía electoral y del diálogo, no bajo el esquema de la obstrucción o paralizando la vida democrática del país”.
Esto es lo que debe definir el PRD: seguir con la fórmula de apostarle a la presión social para desprestigiar a los gobernantes en turno de las entidades en donde ellos no gobiernan, o apostarle a ganar el poder respetando las reglas de la democracia electoral y sin asfixiar la vida social para intentar recuperar el poder.
México ya no resiste actitudes y discursos maniqueos. No siempre se trata de buenos contra malos, de ricos contra pobres. Esa ideología quedó atrás y demostró su ineficacia.
Desde luego, la pobreza en México persiste y hay que abatirla, pero sumarle a ésta una política beligerante ex profeso, resultará suicida para el país y para el propio PRD.
El autor es politólogo.
Twitter: @christian_gtz
