Todo, antes que hacer valer la ley

Raúl Cremoux

“Eran cerca de las 12:30 cuando tocaron el timbre de la puerta y el portero abrió; trató de cerrar la puerta cuando vio a los encapuchados pero éstos lo aventaron e irrumpieron en forma muy agresiva.” Es el relato inicial de Nancy Cárdenas, una joven mujer quien es la representante del gobierno de Michoacán en el Distrito Federal.

La treintena de insurrectos comenzó por pintarrajear muros y ventanas. Exigían un mundo libre, la destitución del gobernador michoacano y quitar del plan de trabajo escolar la posibilidad de que los niños y jóvenes aprendan inglés e informática. Toda una lindura.

Nancy Cárdenas llamó inmediatamente a la policía, a la que se encuentra en Seguridad Pública. Llegaron los azules y esperaron que llegara un jefe; éste fue el subdirector general quien, lejos de ordenar el desalojo y la aprehensión de los vándalos, destinó su tiempo a “dialogar”, es decir, a consecuentarlos.

Imagine el lector que lo mismo le suceda en su oficina o en su domicilio particular. ¿Quedaría usted satisfecho con un diálogo intenso entre los jefes policiacos y los delincuentes?

Nancy Cárdenas aseguró que los invasores se decían miembros del movimiento Yo Soy 132. Tlatoani Flores, quien se dice vocero del movimiento, declaró ante los micrófonos que lo entrevistaban que no era exacto; ellos, los inteligentes del 132, sólo apoyaban la liberación de los 8 normalistas apresados en Morelia por quemar camiones, patrullas y camionetas.

Sólo eso: querían que se liberara a los vándalos michoacanos.

Y lo lograron. Ahora los liberados se pasean triunfantes dispuestos a hacer la revolución y pedir que México deje de estar en manos de la mafia.

Si bien la policía michoacana y la federal pararon a los delirantes en Michoacán, acá en el Distrito Federal, la policía se concreta a dialogar y con paciencia infinita a meter la ley en un armario mientras los encapuchados pueden hacer lo que les pidan sus neuronas.

Por supuesto, después del diálogo, los representantes o no del 132, desquiciaron la ciudad con una marcha que culminó en un mitin frente a Gobernación.

Todo, antes que hacer valer la ley.

cremouxraul@info.mx