Ricardo Muñoz Munguía
Norma Muñoz Ledo reconoce al México profundo en su más reciente libro Supernaturalia (Altea / Santillana, México, 2012). Y lo hace a través de darle presencia y voz a los seres fantásticos que principalmente pertenecen a una tradición oral que hasta ahora ha quedado guardada. Este libro, único en su tipo, es una guía para transitar por lo hondo de este país riquísimo en historias que, nos dice la autora, “nos dejan los campesinos, la gente de nuestra raíz, del campo…, sobre todo, porque son muy pocas las historias urbanas”. Muñoz Ledo, autora de dieciséis libros, tiene una enorme atracción entre el público infantil y juvenil, como se ha reflejado en la venta de sus libros. Y Supernaturalia, que se concentra más para adolescentes y adultos, despierta o reaviva el interés para quienes, de varios modos, hemos sido atrapados en nuestra infancia por estas leyendas que ahora son aprehendidas muchas de ellas en un volumen que a pesar de sus casi trescientas páginas se nos va rápido de las manos, gracias al asombro que se guarda en un México cada vez más empujado al olvido pero que por fortuna hoy se nos revela en Supernaturalia. Por otro lado, no podemos dejar de mencionar las estupendas ilustraciones que acompañan el volumen, de Antonio Helguera Martínez y José García Hernández, con prólogo de Alfredo López Austin. A propósito de este bello libro —que será presentado el próximo 29 de noviembre en la FIL de Guadalajara— tuvimos una charla con la autora. —Norma, ¿cómo llega el interés por el tema infantil en tu literatura? —Más que haberme llegado el tema es una actitud que siempre ha estado en mí y es algo que no se pierde. No es que yo pueda disociar el tema, y la prueba es que todos mis libros van dirigidos a un público infantil y juvenil. Y el tema de Supernaturalia tiene que ver con el interés que me despertó en la infancia los temas fantásticos. —Las leyendas y otras historias que abordas en el libro que mencionas, ¿cómo las ubicamos?, pues están en la fantasía y en la realidad. —Algunas de las historias que aquí aparecen son como de susto, por ende, no para niños, pero la mayoría de las historias surgen de relatos testimoniales, de archivos de tradición oral que estuve consultando para hacer el libro. Entonces, al inicio, no sabía con lo que me iba a encontrar; sí estaba en busca de seres fantásticos pero no cómo iban a ser las historias. Y uno toma tales historias de forma racional, por eso es difícil digerir al principio el asunto, pero de tanto ir profundizando uno llega a decir: mejor ya apago el motor y sigo con la atracción de la gravedad. Es muy importante decir que en Supernaturalia casi todas las historias son leyendas, que algunos personajes provienen de fuentes mitológicas, pero el mayor interés era que fueran personajes contemporáneos, que la gente de ahorita los relacione, que pueda hablar o dar su versión. Por esa razón me han llegado a decir que por qué no incluí a Quetzalcóatl…, pues porque nadie habla de él. Y también hay personajes que alguien con conocimientos de antropología e historia, como Alfredo López Austin, puede distinguir los seres y hasta decir de qué panteón provienen o sus orígenes como divinidades. Uno muy notorio es La Llorona. —Precisamente a La Llorona la dibujas en una versión con varios tintes nuevos… —Es el personaje más importante de México porque es el único que se ve en todo el país, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Ningún otro ser tiene esa categoría. Entonces, las historias que yo iba recopilando transitaban en esos dos sentidos: el fantasma de La Llorona humana y la aparición de un ser que no es humano pero que tampoco es fantasma porque es más poderoso. Después, ya viendo las fuentes, con más cuidado, me di cuenta de que son dos: una humana y una divina. —Otro rasgo que me llamó la atención es que nombras a La Llorona como Tonantzin, una figura muy valiosa para la época prehispánica. —La Llorona se identifica con Tonantzin y con Cihuacoatl, diosas o divinidades femeninas muy poderosas. Tonantzin era la primera madre, la madre de los dioses, es como la femenina imagen sagrada que hay en todas las religiones. —De hecho, a la llegada de los españoles, el nombre de Tonantzin se intenta fundir en la Virgen de Guadalupe… —La Virgen de Guadalupe es lo que es, aunque aparece en el lugar donde se adoraba a Tonantzin y sus características físicas son parecidas. Y algo maravilloso que descubrí es que no se trata de una figura débil, se trata de una figura muy fuerte, muy poderosa, como la naturaleza. Es fuerte y a la vez es madre, es como la Tierra, que se le haga lo que se le haga siempre nos quiere a pesar de los terremotos, huracanes y demás desastres naturales…, a pesar de todo ello nos quiere porque nos sostiene. Y esa parte se debe llevar a términos humanos, eso es lo que nos representa la figura cósmica. —Háblanos de las fuentes de las leyendas. —Consulté el archivo de Conafe, que por cierto está muy guardado, y no sólo no está digitalizado sino que hay varias cosas escritas a mano por los propios informantes, muchas veces con lápiz, en papel revolución. Espero que lo digitalicen porque es un archivo muy importante. Ellos (Conafe) hicieron durante diez años una fuerte recopilación a través de convocatorias, es así que les llegó música, poesía, testimonios de gente mayor. Yo leí una de esas convocatorias, nacional, llamada “Cuéntanos lo que se cuenta”, y obtuvieron recetas de la abuelita, de remedios…, o cómo entró el agua o la luz a la comunidad y de repente me fui encontrando, como si se tratara de oro, historias donde aparecen duendes y otros tipos de seres fantásticos. También hallé en los archivos bibliográficos, en excelentes libros que se han recopilado sobre todo en el sureste y también hice algunas entrevistas. Otra cosa que me llamó la atención es que son historias escritas en un español de lo más elemental, sin ortografía, sin separar palabras…, tuve que leerlo en voz alta para poder entenderlo. Algunas historias no estaban completas pero, más que la historia, ahí lo que más me importaba entonces era el personaje, que estuviera bien definido con sus características físicas y sicológicas, sus poderes…, eso me servía para que yo pudiera terminar de armar la historia. Todos los personajes que trato existen en la tradición oral, ahí sí, ninguno es inventado como algunas historias que tuve que rellenar con la invención. —De las narraciones que presentas, ¿cuál es la que más te impactó? —Especialmente dos narraciones se me hicieron maravillosas. En casi todas las historias están cambiados los nombres de los informantes pero en la de “Don Cornelio y los duendes” y en otra de un gigante están bien conservadas y cualquiera que las vea dirá con asombro: qué seres tan extraños. —¿Para ocuparte de estas leyendas es porque quizá tienen algo de realidad? —Ciertamente hay muchas cosas que no entendemos. No me resigno a decir que sólo existe lo que vemos, yo creo que hay mucho más. Y aunque no me consta nada, algo misterioso me jala. —¿Qué te deja este libro? —Muchas satisfacciones. Son muchos años de trabajo. E independientemente de lo que yo pueda o no creer, este trabajo me ha llevado por un camino largo de asombros, y para escribirlo necesité dejarme arrastrar por esa corriente de asombros pues, como bien se sabe, para hacer algo fantástico todo tiene que ser real en ese mundo…, finalmente, este libro, como me dice mi editor, me transformó el alma. Eso es lo que me hace y me deja de manera personal pero en la visión literaria también viene a ser un descubrimiento, pues el ejemplar es único en su tipo, nunca se habían recopilado los seres fantásticos en un libro y, además, este volumen es un grano de arena porque muchísimos personajes quedaron fuera, que bien se pudieran hacer más libros sobre ello. Nosotros tuvimos que poner un alto porque de otra manera sería imposible publicar todo. Es un empujón para hacer más trabajos como éste, hay mucha materia prima para seguir recopilando a estos seres. Sin duda, es un libro que hacía falta. —¿Hay alguna historia que te sirva para emprender otro libro? —¡Eso es un secreto! Hay varias que me impactaron tremendamente pero como dice Armando Vega Gil, quien presentó este libro, “de casi cualquiera de las historias que presentas se puede tomar algo para un libro nuevo”. Lo mágico de los seres recopilados en Supernaturalia es que tienen una simbología enorme y esa simbología atrapa a cada persona de una manera distinta. —Por último, ¿sientes que existe algo que te faltó incluir en Supernaturalia? —Sí, a el Diablo. Es un capítulo que la editora y yo consideramos que es difícil tratar o, más bien, requiere de una extensión amplia y de una atención especial. Además de que en México existen muchisísimas historias sobre el Diablo y siendo un personaje tan importante requiere más espacio. Y de él puedo decirte que la mayor parte de las veces de que se le trata sale burlado, aunque no siempre. Es un tema que vale la pena explorar a fondo y tiene mucha bibliografía y muchas maneras de abordar el tema. Por otro lado, siento que tengo muchas deudas con la ficción porque también se refleja en mi cajón, donde tengo bastante material para desarrollar.
