¿Cómo recordaremos a Calderón?

René Avilés Fabila

A unos días de salir de la casona presidencial, Felipe Calderón va, viene, corre, vuela, habla, inaugura obras y nos dice con verdadera desesperación que rehizo a México en tan sólo un sexenio. En los últimos meses ha despilfarrado el dinero para cacarear el huevo. No hay un medio que no se ocupe de sus conquistas prodigiosas. Es evidente que los mexicanos estábamos sin instituciones, asentados en chozas y dedicados al trueque, sin escuelas ni carreteras, sin luz ni drenaje. Lo que ahora vemos es obra de Calderón.

Pero hay algo más que le debemos: la guerra que desató contra el crimen organizado sin estar preparado para ella. Los costos han sido brutales y aceptados hasta en el extranjero. Una vez que el ruido concluya y caiga el telón, mientras Enrique Peña Nieto se acostumbra a vivir en Los Pinos, Felipe Calderón buscará una forma elegante de evadir la reacción de la sociedad al verlo ya sin la alta investidura y la protección oficial. ¿Cómo será su vida sin la banda presidencial en el pecho? No fácil. Por ello desde hace tiempo, ante la desinformación y la escasa transparencia, hay sospechas y conjeturas. Unos dicen que Felipe irá a una universidad norteamericana de poca trascendencia a impartir clases, ¿de qué? Otros más dicen que se limitará a vivir de conferencias lejos de México. Se habla, incluso, de que su esposa ya buscó residencia en Estados Unidos. Lástima por ella, su talento político, tacto y habilidad merecía mejor suerte que la que llevará en un país extraño.

Cada vez son menos quienes afirman que se quedará en México. Hasta su propio partido le da la espalda y sus más decididos defensores titubean. Es grave que Vicente Fox pueda darse una cómoda vida, tenga un centro político internacional y hable en donde le viene en gana y externe opiniones ya sin ningún pudor. Nadie lo molesta, nadie le reclama. ¿Será semejante con Calderón? No, atrás suyo quedan miles de muertos y un país que no pudo ni supo gobernar. Su promesa de no entregarle el poder al PRI quedó incumplida como tantas otras que nos darían empleo pleno y un bienestar poco visto.

¿Logros? Imagino que recordaremos con algún esfuerzo más de uno, pero ninguno se compara a la guerra desatada y no concluida. Que era indispensable combatir el crimen organizado y en especial el narcotráfico, lo era. Pero hay formas, caminos. Con un poco de cautela, pudo convertir la tragedia en una victoria. De allí su insistencia en hablar de conquistas y omitir la guerra que vivimos.

Por regla general, los presidentes al abandonar Los Pinos quedan indefensos ante la crítica y los señalamientos. Unos los toleran y otros los combaten, unos se resignan y otros viven exilios penosos. Felipe Calderón es joven y un ser político ante todo, podría seguir en la lucha ahora por reorganizar su partido, al que dice amar desde su infancia. No lo hará, se irá de México por largo tiempo. A ver desde su autoexilio qué sucede y en qué momento le será factible regresar.

Nos quedamos con un país incierto. Casi todo lo que tocó Felipe lo destruyó. De lo político hasta lo cultural. Fue un rey Midas al revés. Recibió oro y nos heredó plomo.

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com