Podría ser más de lo mismo

Raúl Cremoux

Un especie de temor ante el posible triunfo de Mitt Romney se reflejaba en el rostro de los muchos conductores de la televisión mexicana enviados a informar desde Estados Unidos.

¿Por qué se dio ese común denominador?

Romney tiene en su familia conexiones consanguíneas con México y su referente hacia nosotros ha consistido en cortesía simple y no ha ido más allá. Eso sí, cuando trató el asunto de la migración, fue enfático de que los trabajadores debieran cumplir con todas las normas. Eso ha sido suficiente para crear el temblor en las rodillas ante la eventualidad de que llegara a ser presidente de Estados Unidos.

Pero, ¿qué hay con Obama?

En sus primeros cuatro años, las cifras de deportados mexicanos ha sido la más alta de los últimos tiempos; las muertes, por no llamarles asesinatos, provocadas por la patrulla fronteriza, no tienen precedente. Hay que añadir el operativo Rápido y Furioso organizado por las agencias yanquis, que introdujo miles de armas con el supuesto de que, al seguirlas, llegarían hasta la cabeza de los criminales. El resultado fue atroz. Por supuesto para México.

La permisividad de venta de armas largas y de enorme impacto continúa a sabiendas de que son vendidas a criminales sin que ninguna autoridad norteamericana haga el mínimo esfuerzo por evitarlo.

La crisis económica mundial estalló en el pozo de la ambición financiera ubicada en Wall Street generando un sinfín de problemas sin que nadie pudiera advertirla; y ya consumada, las medidas de control siguen siendo insuficientes y con efectos colaterales para todos.

Se da por sentado que con Romney las cosas pudieran ser peor para las causas nacionales debido al fuerte olor racista de algunos de sus discursos. Bien, pero en lo concreto, ¿qué ganamos nosotros mexicanos con otros cuatro años de más de lo mismo?

Por supuesto, nadie espera que el presidente estadounidense resuelva alguno de nuestros problemas; no, no será así, pero debemos preguntarnos, ahora en segundo periodo, ¿cumplirá con su promesa de impulsar y consolidar una ley migratoria que trate con dignidad y eficacia productiva a quienes buscan mejorar su vida al llegar a Estados Unidos?; ¿tratará los productos y servicios nacionales con transparencia en el tratado de comercio que tiene tantos ángulos desventajosos para los empresarios mexicanos?

Ojalá sea así. Bien pronto lo veremos.

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