Necesario averiguar alcances de corruptelas
Raúl Cremoux
En el tour de despedida que lleva a cabo el presidente Felipe Calderón, entre corte de listones, discursos, emociones y aplausos, no ha dejado de insistir en que ya contamos con una fuerza policial bien entrenada y muy eficaz para combatir el crimen y moderar la violencia.
Bien que así le creyéramos puesto que la inversión en ese cuerpo federal entre los años 2007 al 2012 ha llegado a la estratosférica suma de 172 mil, 826 millones de pesos. Sus miembros han pasado por todo tipo de exámenes toxicológicos, periciales, psicológicos y de confianza. Han sido muchos los despedidos por no satisfacer esas variables y hasta no pocos los consignados.
A pesar de lo anterior, el senador Pablo Escudero ha declarado que en el vientre de la Policía Federal “urge una investigación [una más] para terminar con la alarmante corrupción que priva en ese organismo”.
El senador, que es presidente de Comisión Anticorrupción de la Cámara alta, argumenta que la Secretaría de Seguridad Pública realiza frecuentemente simulaciones para tratar de evadir responsabilidades y encubrir delitos. Pone como ejemplos los siguientes: a) el caso de la señora Florence Cassez que incluso perturbó severamente las relaciones entre Francia y nuestro país; b) la balacera en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez entre dos grupos de policías federales al disputarse el botín de tráfico de drogas en esa terminal aérea, y c) el ataque llevado a cabo contra una camioneta diplomática que circulaba en la carretera entre el Distrito Federal y Cuernavaca a la altura del poblado Tres Marías, en la viajaban dos agentes norteamericanos y un oficial de la Marina Armada de México. El vehículo recibió 152 impactos de bala y sus ocupantes se salvaron gracias al fuerte blindaje que tenía; pero el propósito era quitarles la vida.
En los tres casos, se simularon diversos escenarios, se mutiló la información verdadera y se alteraron declaraciones que enturbiaron los casos y buscaron eliminar las responsabilidades y los desaciertos del cuerpo policíaco.
No es gratuita la preocupación que esto despierta ya que, con insistente frecuencia, hemos visto fotos y videos oficiales que muestran los nuevos aparatos y la tecnología con que cuenta la Secretaría de Seguridad Pública. Una y otra vez se transmiten anuncios en los medios que aseguran que tenemos una policía federal de altura y confiabilidad mundial.
Creíamos que todo eso era cierto.
Resulta que a los aciertos que bien pudieron tener, la mancha sobre la credibilidad en ese organismo desmerece lo logrado al punto que es necesario averiguar cuáles son los alcances de esas corruptelas.
¿Cuándo se tocará fondo?
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