Convoca la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación 

René Anaya

A primera vista, la convocatoria de la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación para elegir de entre diez retos “el que considere se debe afrontar con la participación de la ciencia y la tecnología para alcanzar una mejor calidad de vida en el horizonte del año 2030”, podría parecer semejante a las complacencias musicales, pero en realidad se trata de uno de los primeros ejercicios serios para la construcción de una ciudadanía.

La consulta nacional sobre los diez retos, que se inició el 7 de noviembre pasado y concluirá el 30 de enero de 2013, tiene como uno de sus objetivos determinar cuál es el reto que más preocupa a los votantes, pero probablemente va más allá de la opinión de quienes participen en la consulta, ya que podría ser el germen de un amplio movimiento para continuar construyendo los pilares de la democracia en nuestro país.

 

Una consulta democrática

La convocatoria de 16 instituciones relacionadas con el quehacer científico y tecnológico, entre las que se encuentran la Academia Mexicana de Ciencias, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República, la UNAM, la UAM y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, pretende que “la ciudadanía participe en la toma de decisiones y conozca los avances, logros, dificultades y alternativas asociados a la generación y difusión del conocimiento”.

Los diez retos seleccionados por los miembros de la comunidad científica son:

  1. Asegurar el abasto de agua potable para toda la población,
  2. Desarrollar la capacidad de prevención y adaptación a los efectos del cambio climático,
  3. Modernizar el sistema educativo con enfoque humanístico, científico y tecnológico,
  4. Contar con un sistema de energía limpio, sustentable y eficiente y de bajo costo,
  5. Desarrollar una industria aeroespacial mexicana competitiva y con resultados de interés para la sociedad,
  6. Recuperar y conservar el medio ambiente para lograr una mejor calidad de vida,
  7. Construir una sociedad informada sobre la diversidad migratoria y sensibilizada con los derechos de los migrantes,
  8. Integrar la atención de la salud mental y las adicciones a la salud pública,
  9. Conformar un sistema integral de salud de alta calidad para toda la población y
  10. Lograr un campo más productivo y alcanzar la seguridad alimentaria.

Los organizadores de la consulta nacional plantean entre sus objetivos: posicionar el conocimiento científico y tecnológico en el ámbito ciudadano; acercar al ciudadano común a la ciencia, la tecnología y la innovación, haciendo que se reconozcan las aportaciones que estos sectores realizan en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, establecer canales de comunicación y participación ciudadana y traducir la opinión ciudadana en un mandato sobre la agenda en ciencia y tecnología.

 

La construcción de la ciudadanía

Tal vez lo más importante, independientemente del resultado, será que esta consulta podrá contribuir a que la población participe, aunque sea de manera indirecta, en la proposición de una política de ciencia y tecnología de Estado, en la que se escuche no solamente a los políticos y a los miembros de la comunidad científica, sino también al ciudadano común y expectante, para conformar una agenda de ciencia y tecnología democrática.

Este primer ejercicio, que no empieza ni debe terminar en la emisión de un voto, podría servir de ejemplo para ventilar otros asuntos de importancia de la res pública (cosa pública), ya que como señala Alain Touraine en su libro ¿Qué es la democracia?: “no hay democracia sin voluntad del mayor número de personas de ejercer el poder, al menos indirectamente, de hacerse escuchar y de ser parte interviniente en las decisiones que afectan su vida”.

En la medida en que se convoque al individuo a tomar decisiones que vayan más allá del color de su partido y que involucren aspectos puntuales del acontecer económico, político, social, científico y cultural, se podrá ir construyendo una ciudadanía y una democracia participativa en nuestro país.

Este tipo de consultas podrían ser una de las acciones para enfrentar “el gran problema de las democracias en América Latina [que] no es ya la amenaza del autoritarismo sino la superación de los enclaves autoritarios y la calidad y relevancia del régimen democrático”, según consideran las investigadoras Alicia Iriarte, Mariana Vázquez y Claudia A. Bernazza en su trabajo Democracia y ciudadanía: reflexiones sobre la democracia y los procesos de democratización en América Latina.

Por lo tanto, la consulta nacional convocada por la comunidad científica cobra gran importancia, ya que representa un intento serio y coordinado de dar voz y voto a la sociedad en general, que normalmente queda excluida de la toma de decisiones. Quienes decidan participar en esta consulta nacional, lo pueden hacer por internet en www.agendaciudadana.mx

 

reneanaya2000@gmail.com