Atender a los ciudadanos y combatir el crimen
Obdulio Avila Mayo
El pasado 6 de noviembre, los residentes de Colorado y Washington, en Estados Unidos, votaron en favor del uso recreativo de la mariguana. El presidente Felipe Calderón ha señalado que el debate y la reflexión sobre la construcción de una política pública resultan ineludibles, pero para ello hay que considerar que el tema no se limita a la legalización del consumo de drogas.
El tema es mucho más amplio y complejo. Atender la seguridad de los ciudadanos y el reto de combatir el crimen organizado ha sido, al menos en México, atendido de manera integral. Es importante evaluar los alcances económicos, políticos, sociales, en materia de salud y de seguridad pública que están involucrados al tomar decisiones y desarrollar acciones que han dejado de tener un impacto local para cobrar relevancia a nivel regional e incluso mundial.
En México, las últimas encuestas publicadas muestran que la mayoría de los mexicanos no aprueban la legalización de las drogas, en particular la mariguana, ni consideran que esta alternativa podría traducirse en la solución a los problemas de inseguridad.
El 13 de noviembre se presentaron los resultados de la Consulta Juvenil Sobre Adicciones en el Distrito Federal, elaborada por la UNAM y el Gobierno del DF, en la que el 68% de los jóvenes que cursan secundaria o bachillerato están en desacuerdo con la legalización del consumo.
El 20 de noviembre, Parametría publicó los resultados de una encuesta nacional levantada del 9 al 13 de agosto del presente año y en la que reportan que, conforme a la información que se recabó, el 79% de los entrevistados se opone a la legalización de la mariguana.
De los resultados de las encuestas no se pueden obtener conclusiones o diagnósticos científicos, pero se puede medir la percepción de la gente sobre los temas que considera importantes en lo personal, en lo familiar y de su entorno. Esta opinión también es reflejo de una de los esfuerzos que se ha realizado para la reconstrucción de tejido social, para comunicar la importancia de trabajar en conjunto con la sociedad para que esta y cualquier política pública rinda frutos.
Los jóvenes exigen espacios de expresión, ofertas educativas, culturales, deportivas con las cuales puedan tener un mejor desarrollo, para los niños y jóvenes de México y de cualquier país del mundo seguramente será mucho mejor contar con una beca, con ofertas educativas o con mejores empleos para sus padres que les permita dedicar tiempo a su hogar sin que ello vaya en detrimento de su salario. Los jóvenes y la niñez no quieren permiso para destruir su salud, sino la garantía de que sus sueños, su presente y su futuro pueden vivirlos con seguridad, legalidad y justicia.
Continuar el fortalecimiento de las instituciones de seguridad y de justicia y que desde el ámbito estatal se refuercen las medidas para combatir delitos como la extorsión, el secuestro y el lavado de dinero son parte de la estrategia coordinada que ha sido impulsada por el gobierno federal.
El reto es también una política de Estados, en la que la visión sea global y que las estrategias se basen en coordinación plena con un estudio profundo de los logros y los alcances de la legalización de ciertas drogas, de las políticas ya implementadas y sus resultados.
La delincuencia organizada no se limita a la producción y tráfico de drogas, su ambición la ha llevado a comercializar no sólo con la salud, sino con la vida, por lo que jefes de Estado y de gobierno se han sumado al llamado del presidente Calderón para que las acciones que se implementen para combatir el narcotráfico y vulnerar la capacidad de operación y daño de las organizaciones ligadas a este negocio vayan encaminadas a cerrarles el paso, a que carezcan de poder económico y se enfrenten a una estrategia organizada, con el compromiso de todos los Estados que deben trabajar en conjunto para un resultado eficaz, durable y contundente.
