Entrevista a Jorge Carrillo Olea/Exsubsecretario
Antonio Cerda Ardura
Durante el régimen de Felipe Calderón, la Secretaría de Gobernación (Segob), de ser el principal brazo del gobierno para mantener el orden institucional y el control del Estado mexicano, quedó degradada a una simple vocería del presidente, asegura en entrevista con Siempre! Jorge Carrillo Olea, exsubsecretario de Gobernación y exdirector del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).
El también colaborador de este semanario, general retirado del Ejército mexicano y exgobernador de Morelos, indica que a pesar de las imprecisiones sobre su reorganización en el nuevo gobierno, aplaude la decisión de fortalecer la dependencia conductora de la política interior del país.
Secretaría vacía
¿Qué opina de la propuesta para reformar la Secretaría de Gobernación?
En lo general me parece correcta. A mí me tocó vivir una de las últimas etapas de la Segob, cuando era una entidad de gobierno adecuada para un país del tamaño del nuestro. Con el tiempo, a veces para bien, a veces para mal, la Secretaría fue perdiendo facultades. Para bien, por ejemplo, perdió el control de las elecciones. Qué bueno que se creó el IFE y que posteriormente se le dio independencia a ese órgano. Sin embargo, vino a generar un deterioro en la fortaleza de la Secretaría. A los partidos, como entidades electorales, no les interesa ahora, para nada, hablar con la Secretaría. Perdió su interlocución.
Para mal, hubo otras cosas: la pérdida de integridad, de entereza, de fuerza, y de presencia, por ejemplo, de Radio Televisión y Cinematografía (RTC). Desapareció RTC y, así, han venido desapareciendo por deterioros naturales, diría yo, otras entidades. Y acabaron por crear una secretaría de Estado que, se supone, es la principal, dedicada, como lo vimos en los últimos meses, a ser la vocera del presidente de la república. El secretario no se pudo despojar de esa característica y siguió siendo el que explicaba las decisiones presidenciales, el que las matizaba, etcétera. Es decir, la Segob es una secretaría totalmente vacía.
Entre los cambios que ha propuesto el nuevo presidente, es que la Segob tenga el mando de la policía y maneje la base de datos de Plataforma México.
También me parece correcto, pero esto me hace que empiece a profundizar en mis confusiones. El lunes pasado, Miguel Angel Osorio Chong anunció que el presidente pretende crear una entidad, no le da nombre, que dice que centralice, que concentre toda la información. ¡Pues si ahí ya la tiene! Se llama Plataforma México, aunque me parece que su trabajo es deficiente. Tal vez tenemos que esperar a que salga el reglamento interno de la Segob para ver qué tantas cosas, que hoy son confusas, se pueden entender, como esta declaración del futuro secretario: “Vamos a hacer una entidad que concentre tal, tal, tal, y con la ayuda del Cisen”. Bueno, entonces, Plataforma México, ¿qué cosa es? Y el Consejo de Seguridad Nacional, ¿en dónde queda? El Consejo de Seguridad Pública, ¿dónde queda? El secretariado técnico de los dos consejos, ¿dónde queda? Hay muy poca claridad.
Se dice, por ejemplo, que se va a limitar a la Secretaría de Gobernación en temas de seguridad interior, pero no sabemos, ni siquiera, qué significa eso.
Tal vez aquí empieza a medio apuntar una explicación del porqué Osorio Chong habla del Cisen como si fuera algo aparte. El dice que el Cisen le va a ayudar a la Segob, lo que indica que está por fuera. Y señala que la Secretaría se va a dedicar estrictamente a lo que es orden interno. Pero aquí caemos en otro problema: no existe una definición del gobierno de México sobre lo que es política interior. Si nos vamos a la política exterior, en el artículo 89, fracción X de la Constitución se explica perfectamente lo que es. Fue una reforma constitucional que introdujo el presidente Miguel de la Madrid. Ahora estamos creando un gran aparato responsable del manejo de la seguridad interior y de la política interior. Perdóneme, ¿y dónde me entero yo de qué cosa es eso? Su pregunta es absolutamente válida: no hay claridad. Tendrían que haber dicho primero: “Hay una política interior, y esta política interior va a ser manejada, responsabilizada, como le queramos decir, por la Secretaría. Y en virtud de ese mandato, de ese problema tan complejo, se organiza de esta manera”. Esa explicación no está dada.
Conflicto de responsabilidades
Si se van a trasladar a Gobernación las tareas de seguridad pública y prevención del delito y el sistema penitenciario, ¿qué hay del Ejército, que está en la calles con responsabilidades sobre seguridad pública?
Aquí estamos en otra confusión. Si revisamos la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, encontramos que en el artículo 1, fracción II, dice: “Garantizar la seguridad interior”. Y no la abrogaron, porque ni se enteraron que existía. Y si usted va a la Ley Orgánica de la Armada de México, en el mismo capítulo primero dice lo mismo. Así que aquí tenemos ya un conflicto, no de intereses, sino de responsabilidades. ¿Dónde quedó la bolita? Y luego, por otro lado, a la propia Secretaría de Gobernación le atribuyen la función de coordinar el gabinete. Es decir: para una misma tarea hay tres entidades, y de esas tres entidades no se dice cuál se encarga de qué. ¿Se da usted cuenta? Y para más enredo todavía, no se tomó la oportunidad para precisar hasta dónde llega la Armada y dónde empieza el Ejército. Ese desbarajuste penoso y preocupante lo generó Calderón, metiendo, por ejemplo, la Armada hasta Durango. ¿Meter la Armada a la Sierra? ¿Qué está haciendo la Armada ahí? ¿Si era necesario, por qué no lo legislaron?
Y volviendo a la respuesta precisa de lo que usted está diciendo: vamos a suponer que la Secretaría de Gobernación, pasado mañana, no sabemos cuándo, vía la Subsecretaría de Policía, o como se le vayan a llamar, asume su responsabilidad plenamente. ¡Ah, caramba, pues eso es un éxito! ¿Pero qué hacemos con 250 mil militares?
¿Qué le parece la desaparición de la Secretaria de Seguridad Pública?
Me parece bien, porque la SSP nunca debió haberse creado. Fue, otra vez, producto de la ligereza con la que se hacen las cosas. Se trató de una oferta de campaña de Vicente Fox, que no sabía nada de nada. Y cuando Fox llegó al poder, ante los reclamos que sobre seguridad pública existían, que eran muy fuertes, creó la Secretaría como un elemento de carácter cosmético y simplemente para aparentar. ¡Primer grave error! Y bueno, ahí está Genaro García Luna, que se disparó, se subió en un ladrillo y se mareó. Hizo tontería y media, desperdició muchísimo dinero y algo más valioso, que es el tiempo. Estamos seis años tarde de la oportunidad de haber hecho algo bien. Aquí caemos al tema central de todo este desbarajuste que se dio estos seis años: la falta de coordinación a cargo del presidente.
Pero este cambio es una oportunidad. Qué bueno que se tomó la decisión de fortalecer al conductor de la política interior en un país con una complejidad muy grande, y de reponer, igual, una fuerza jurídica legal que nos permita marchar en democracia, en respeto a los derechos humanos y en eficacia. Esa es la meta, y esa meta no está dicha tampoco en ningún lado.
