Entrevista a Samuel González Ruiz/Profesor de la UNAM

Antonio Cerda Ardura

Alrededor de 70 personas se encuentran detenidas por los disturbios ocurridos el 1 de diciembre en la ciudad de México, durante la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto, según reconoció el jueves el nuevo jefe de Gobierno de la capital, Miguel Angel Mancera, quien no descartó que entre ellas pueda haber inocentes.

Como se sabe, grupos de manifestantes que repudiaban el regreso del PRI al poder se enfrentaron con la policía y cometieron actos vandálicos en las calles, como destrozos, saqueos e incendios en hoteles (Hilton, Fiesta Inn, Meliá y Embassy Suites), sucursales bancarias, estaciones de servicios, empresas multinacionales (Nike, KFC, McDonald’s, Starbucks, etcétera), e instituciones del Estado.

Aunque previamente a la toma de posesión circularon comunicados de dos nuevas organizaciones guerrilleras, el Ejercito Popular Magonista de Liberación Nacional (EPM-LN) y el Comando Resistencia Urbana Saltillo, mientras que células anarquistas afiliadas a la Federación Anarquista Informal (FAI) se atribuyeron diversos atentados en distintas partes del país, en los últimos meses, el exjefe de Gobierno de la capital, Marcelo Ebrard identificó a tres organizaciones: Bloque Negro Anarquista, Grupo Cruz Negra Anarquista y Coordinadora Estudiantil Anarquista, como responsables de los actos vandálicos.

Hasta donde se sabe, durante los enfrentamientos resultó herido de gravedad en la cabeza, por una granada lacrimógena lanzada por la Policía Federal, el profesor de teatro y activista, Juan Francisco Kuykendall (http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=zythWI6zvog), integrante de La Otra Campaña, pero también hay al menos 20 elementos de seguridad lastimados.

Mancera aseguró que se analizará de manera puntual, y caso por caso, la situación de los detenidos.

En entrevista con Siempre!, el doctor Samuel González Ruiz, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y experto en temas de seguridad, sostiene que la respuesta de la autoridad a los participantes en la sublevación tiene que ser proporcional a los actos de vandalismo que cometieron, pero también se deben encontrar consensos y buscar la unidad nacional para reformar a México, tal como propone el nuevo gobierno.

Reformar a México

¿Cuál es su impresión de lo que ocurrió durante la toma de posesión del nuevo presidente?

Evidentemente existe un sector de la sociedad mexicana que todavía no está de acuerdo con la forma en que se dieron las elecciones. Sin embargo, la respuesta política que está dando el gobierno de Peña Nieto es muy importante, porque habla de encontrar consensos para reformar la nación. Esa es la manera de caminar que a mí me parece políticamente correcta. Se debe intentar la posibilidad del cambio en México mediante este gran acuerdo nacional, para los temas que son fundamentales. Aunque puede haber críticas al acuerdo, yo creo que en términos generales marca un sendero por el que todos tenemos que transitar para poder transformar el país. Nuestra crítica había sido, durante bastante tiempo, precisamente que no se generaba el cambio que los mexicanos necesitamos. De manera que es correcto que ésta sea la apuesta del nuevo gobierno.

La propuesta del gobierno es positiva, pero la respuesta de algunos fue muy distinta. Estos disturbios derivaron en delincuencia, en asalto.

Sí, hubo actos de vandalismo muy claramente marcados que, sin duda, tenían un efecto provocador. Basta ver las imágenes que estaban en la prensa para entender que había ese propósito y que se buscaba desatar violencia.

Es decir, esto estaba planeado, orquestado.

Fue un acto organizado, eso nadie lo puede dudar, y la respuesta de la autoridad tiene que ser proporcional a esa planeación.

Antes de la toma de posesión de Peña Nieto hubo comunicados de supuestos grupos guerrilleros. Sus reivindicaciones no fueron por los muertos durante el gobierno de Calderón, ni por la desilusión que ha representado la izquierda, sino que fue una protesta muy ad hoc al cambio de gobierno. ¿Están construidos a propósito?

Siempre ha habido intentos por utilizar este tipo de mecanismos en momentos de cambio o de tomas de posesión. Es algo a  lo que estamos, más o menos, acostumbrados. Mediante esos mecanismos algunos pretenden ejercer presión y así convencer al gobierno de que se comporte de tal o cual manera. Pero la apuesta de una reforma política y un cambio político es lo que todos esperamos de un gobierno con amplitud de miras. Deseamos que se logren las reformas que permitan a México cambiar. Es verdad que muchos tenemos críticas sobre la manera en que se dieron las elecciones, pero lo más importante es ver hacia el futuro y generar los cambios que México necesita para acceder a la modernidad, particularmente después de 8 o 9 años de que las políticas públicas fueron abandonadas por una visión muy de ruptura, muy radical, que llevó a un proceso de violencia que sí podía haberse evitado.

¿Estos disturbios podrían ser atribuibles a la izquierda de Andrés Manuel López y Obrador? El nunca dejó de llamar a impedir la toma de posesión de Peña Nieto.

Yo no sé si pueden ser atribuibles directamente a alguien, pero sí pueden ser instrumentados para pegarle a tal o cual grupo. Lo más importante, repito, es que veamos hacia el futuro y que todos apostemos por el país de una mejor manera. Así que más que fijarnos en los detalles, que si fue tal o cual organización la que generó este asunto, hay que ver hacia adelante.

Después del 28 de junio de 1996, cuando hizo su irrupción en Guerrero el Ejército Popular Revolucionario (EPR), el secretario de Gobernación indicó que se trataba de una pantomima, y luego el presidente, que entonces era Ernesto Zedillo, habló de la aplicación de toda la fuerza del Estado contra ese grupo. ¿Cómo se debe actuar ahora?

Hay que aplicar la ley. La aplicación correcta del Código Penal permitirá determinar que aquéllos que provocaron los disturbios y quienes los organizaron sean sancionados de acuerdo con sus responsabilidades, pero, de ahí a tener una posición verdaderamente radical en contra de tal o cual grupo, no hay que buscarla. Creo que lo más importante es generar el proceso de unidad nacional al que convocó el nuevo gobierno. Como siempre lo he dicho, no se puede perdonar el pasado ni se pueden permitir estos desmanes. Pero más que decir que hay que ir con todo el peso de la ley, lo más importantes es construir el futuro de México y no caer en las provocaciones.

 

Menos violencia

Usted ha sido muy certero en las previsiones sobre la violencia en México. ¿Aumentará o se reducirá en los próximos meses?

Yo creo que se va a reducir de manera muy importante el proceso de violencia en México. Pero para que eso suceda es importante que el gobierno que acaba de entrar entienda todas las opciones que tiene y no nada más tome la de la fuerza pública, como fue en el caso de la estrategia de Calderón, que por eso falló. Lo que necesitamos es que México tenga menos pobres y haya más oportunidades para los mexicanos, y que se generen equilibrio e igualdad para que exista mayor competencia. La seguridad se va a dar mejorando las instituciones. De manera que hay que ir por varios caminos y ese elemento es lo que está proponiendo el pacto entre Peña Nieto y las distintas fuerzas políticas. Por eso quienes lo firmaron tendrán mi apoyo y el de muchos otros mexicanos, para lograr el proceso de transformación. Eso se necesita: acuerdos, control de los elementos que debilitan el Estado, que se aplique el derecho y, desde luego, que, por cohesión social, logremos el proceso de cambio que México reclama.