Ese arroz ni de lejos está cocido

Jorge Carrillo Olea

Sí, en efecto se vislumbró un nuevo camino. Privilegiar todo tipo de prevención sobre cualquier tipo de “guerra”. El camino de Calderón fue intransitable desde todo punto de vista, por eso desde la campaña fueron tantas las expectativas del entonces futuro programa de Enrique Peña Nieto para recuperar el Estado de derecho y la paz pública consecuente

¡Durísimo reto! Imposible de alcanzarse plenamente en un sexenio, por eso lo deseable es que no se precipiten las decisiones y se opte por lo trascendental, lo firme, lo perdurable. El principal reto por irracional que parezca es que hay que arrear y controlar con mano dura. Hay que arrear a los más de los responsables y de manera determinante a ciertos gobernadores debido a varias razones:

Reconoció Osorio Chong el lunes 17 que: “Homicidio, extorsión, secuestro y robo con violencia son algunas de las conductas delictivas que más lastiman a la sociedad. El secuestro se incrementó en 83%; el robo con violencia, 65%; la extorsión, 40%; los delitos sexuales, 16%; el robo en carretera, más de 100%; el robo de vehículos asegurados se ha duplicado”. Lamentablemente para la eficacia, todos ellos son responsabilidad de los estados, de manera que…

No se debe desechar el que algunos gobernadores crean que siguen siendo autónomos; tienen sus propias sensibilidades respecto de los riesgos y del tiempo, si no se les entrega un guion preciso con metas, tiempos y constante control no pasará nada. Nada querrán saber de las corrupciones pasadas y presentes, incluidos algunos de los 21 priistas.

Esta reflexión hasta donde se quiera aceptar lleva a otra: cada vez es más insostenible el mito de que México tiene vocación federalista. Nunca la tuvo. Está demostrado en la historia, siglos XIX, XX y lo poco del XXI. Ante la emergencia nacional que es la destrucción del Estado de derecho, no hay más que aceptarlo. No hay otra sopa y Enrique Peña la consume. Hay inocultables manifestaciones de antifederalismo en el pasado, como hay muestras de él en el presente, un ejemplo es la nueva Ley de Contabilidad Gubernamental que doblega, ¡qué bueno!, a estados y municipios.

En su estrategia anticrimen, Peña dividirá el país en regiones donde mandará él por encima de gobernadores y presidentes, y éstos como siempre aplauden. Ya anticipó que mandará ahí a la Gendarmería —hasta hoy en una niebla total—. Esto significa que en un momento coincidirán en el mismo espacio territorial y político varias corporaciones: policías preventivos estatales, judiciales del mismo orden; la policía federal; la Gendarmería, la AFI, el Ejército y quizá la Marina. ¿Cómo ordenarlas? Parece que no hay escapatoria de que todo este enredo debe aceptarse y resolverse así. Nuestro país en esencia no es ni federalista ni ordenado, nació así, obedece a fuerzas centrípetas, no a las centrífugas. Es monárquico absolutista.

Mucho hay de rescatable en la propuesta presidencial, también mucho que agregar. Hubiera sido satisfactorio que se hablara del marco del derecho que resulta indispensable innovar y renovar. No se dijo que se derogaría el inciso III. h. del Art. 115 constitucional para liberar el municipio de la responsabilidad de la seguridad pública. Nada se dijo del nuevo Código Penal Único. Ninguna directiva sobre policías estatales de mando único. No se propuso armonizar las responsabilidades de las secretarías de Gobernación, Defensa y Marina. Se prefirió eludir estos temas.

Sigue en el olvido la vetusta Ley Federal de Armas de Fuego, que nunca sirvió para su fin central, que era el control de armas. Sirvió y mucho para suplir la ineficiencia en las averiguaciones previas federales. A falta de otros elementos, pues ¡cárguenle violaciones a esa ley! No se enfatizó en que parte de la criminalidad se hospeda en la impunidad y en la corrupción oficial y particular, temas no comprometidos en el buen discurso e improvisación presidenciales.

Hubieran sido clarificadoras varias precisiones. El cúmulo de propósitos hasta mediáticamente se empasteló, perdiendo jerarquía las grandes ideas como la escolaridad para los mandos policiales o el reclamo de Amnistía Internacional pidiendo medidas concretas. Sí, parece que hay un nuevo camino, ese fue un buen acto, pero ese arroz ni de lejos está cocido. Tiempo al tiempo.

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…Suspensivos. ¿Cómo se expresa el desencanto y la indignación? ¿Por qué se regalan a los gobernadores irresponsables los incalculables Impuestos Sobre la Renta de todos los causantes que retuvieron y se gastaron? ¿Y las ideas de combate a la corrupción, dónde quedaron, si se premia ésta? Es así con este respaldo ético que se promoverá la reforma fiscal.

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