Murió el economista Alonso Aguilar Monteverde, maestro de varias generaciones. Gastón Martínez Rivera, discípulo y amigo, revisa en unas cuantas líneas su trayectoria en el Movimiento de Liberación Nacional, en la Editorial Nuestro Tiempo, en la revista Estrategia y la Asociación por la Unidad de Nuestra América, tareas sociales y culturales encabezadas por Alonso Aguilar y en la que colaboraron personajes que, como él, ocupan un lugar de honor en la historia de México. Sus memorias, publicadas con el título de Por un México libre y menos injusto, resumen sus metas.
Acudieron al velatorio del ISSSTE, entre otros, Cuauhtémoc Cárdenas, Fernando Paz Sánchez y su esposa, Anita Mariño, Jesús Hernández Garibay, Rufino Perdomo y, por supuesto, Gastón Martínez Rivera, quien escribe unas páginas para La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre.
A Estela, su esposa y compañera, y a sus nietos, nuestro más sentido pésame, que ya en persona dimos a su hijo y a su hija. Reacio a los homenajes recuerdo que una vez que comenté que no era maestro emérito de la UNAM, Patricia Galeana contestó dile que lo vamos a proponer de inmediato, cuando mi hermana y yo le contamos a Alonso Aguilar lo dicho por Patricia, nos pidió que lo suspendiéramos. Sin embargo, no pudo impedir un homenaje en la UNAM y una fiesta sorpresa que le dimos sus alumnos y amigos.
A finales de noviembre se rindió un homenaje en la Sala Ponce de Bellas Artes al poeta César Vallejo, se celebraban los 120 años de su natalicio y los 90 años de Trilce, una de sus obras. La mesa redonda la moderó la propia embajadora del Perú, Elizabeth Astete. Edgar Díaz Yáñez reseña la mesa redonda y una de las ponencias se publica en este número.
Aquí también aparece la segunda parte del texto “Herencias medievales de la misoginia medieval” escrito con profundo conocimiento y una ironía soterrada por Graciela Cándano, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
