Ricardo Muñoz Munguía

Ubicada en España, tanto por los sitios señalados como por la forma del lenguaje, se nos presenta una obra donde el sentido del humor es uno de los principales ejes del libro. La historia que en su inicio se antoja sencilla, nos plantea en su clímax los alcances del enfrentamiento entre la cordura y la locura. El espectador habrá de pasar de la interrogación a la sorpresa, casi en todo momento dispuesto a la carcajada. El breve libro nos recuerda en gran medida, sólo, la estructura del cuento de José Agustín, “Yautepec”, excelente relato, en el que un anciano molestoso se habrá de convertir en la pesadilla del joven que decide enfrentarlo. Doctor en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Madrid, Adrián Curiel Rivera (Ciudad de México, 1969), en un nuevo trabajo narrativo expone la brillante pluma que lo ha caracterizado en sus anteriores libros. En el volumen que hoy nos ocupa, que se acompaña con estupendas ilustraciones de Carlos Lara, la ejecución de la prosa se delinea precisa y, por otro lado, lo que se cuenta adquiere otro atractivo para su disfrute. El libro de Curiel Rivera, que de título completo lleva el de Quién recuerda a Doña Olvido, desarrolla varias atmósferas. Primero, la de la intriga, pues tres hombres sentados en un sillón frente al televisor comentan con escaso valor, como si tan sólo se tratase de rellenar los huecos que dejaba el interés de la televisión, sobre la situación política de Urbarat, país del que han salido para exiliarse en Madrid; segundo, el fastidio, de la voz que viene del otro lado de la pared; tercero, la incógnita del por qué la señora adivina o ve en tiempo real lo que hacen sus vecinos y, también, lo que sienten y planean. Una mujer, una anciana aparentemente inofensiva, habrá de enfrentarse con tres hombres, sus vecinos, que la retan sin saber los alcances de ésta. Es ahí el drama que habrá de irse desenredando conforme también crecen las juguetonas amenazas de los tres vecinos que están en el departamento de al lado, mientras la mujer se resguarda en su departamento donde únicamente se hace acompañar de sus propios cantos, los que molestan a los tres tipos.

Adrián Curiel Rivera, Quién recuerda a Doña Olvido. Axial, México, 2012; 77 pp.