Edgar Díaz Yáñez
Ernesto Cardenal recibió a finales del año pasado el premio Reina Sofía de poesía. El premio, que se concede desde 1992 y está dotado con cuarenta y dos mil cien euros, le fue otorgado en una ceremonia que tuvo como escenario el Palacio Real de Madrid; donde también estuvieron el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández Ruipérez, y el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri y Palazuelo
El premio, que recibiera asimismo la cubana Fina García Marruz el año anterior, es convocado conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca y tiene como objetivo reconocer “el conjunto de la obra de un autor vivo que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España”.
«Que la poesía sea promovida por una reina es algo que debieran imitar los otros gobernantes» mencionó el polifacético sacerdote al recibir de manos de la Reina Sofía el XXI Premio de Poesía Iberoamericana; resaltando que «Poesía es todo, incluido el Creador de todo. Poesía es Dios […] fue el primer lenguaje de la humanidad, siendo el lenguaje lo que nos hizo humanos y nos diferencia de los animales»
Ernesto Cardenal, sacerdote, teólogo, traductor, escritor, escultor, poeta de fama mundial, nacido hace 87 años en Granada, Nicaragua, ha merecido varios premios internacionales; entre los que destacan el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, el Reconocimiento Internacional Foca Mediterránea, Premios Ondas Mediterráneas, el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán y el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Huelva.
El poeta nicaragüense presentó ese mismo día, horas antes, en el Palacio Real de Madrid, su obra Hidrógeno enamorado, una antología cuya edición corrió a cargo de los mismos que convocan conjuntamente el premio, y al respecto dijo: «Este libro de antología es muy completo y reúne desde mis escritos de hace años a los más recientes […]Mi poesía no tiene verdadera grandeza: su mérito ha sido extraliterario, y éste ha sido mi mérito, mi dedicación a favor de los oprimidos y los pobres, lo que se ha llamado teología de la liberación o teología de las bases, y a la que me he consagrado principalmente» destacó el otrora ex ministro de Cultura sandinista.
Ernesto Cardenal, atento a los pobres, a los problemas sociales con su poesía humana, leyó “El Celular”, uno de sus poemas más recientes, donde denuncia la explotación que sufren muchos niños por parte de las compañías telefónicas en busca de coltán, un mineral que se utiliza para fabricar componentes clave de los teléfonos celulares, smartphones y dispositivos electrónicos portátiles.
La portada del libro es un retrato del nicaragüense que realizó el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y la edición y prólogo fueron responsabilidad de la profesora María Ángeles Pérez López.
Cardenal recibió igualmente, el miércoles anterior al galardón, un homenaje por parte de la Sociedad General de Autores y Editores, que, en colaboración con la Universidad de Veracruz, ha creado un disco-libro “Dos en uno”, con poemas del poeta musicalizados por Inés Fonseca.
