Recientes estudios ponen en evidencia la relación

René Anaya

Durante muchos años se creyó que el efecto placebo (respuesta del organismo humano a una sustancia inerte o inactiva a la que se le atribuyen propiedades analgésicas o curativas) surtía mejores resultados en pacientes aprensivos, sugestionables o hipocondriacos.

Inclusive, con esa idea errónea se pensaba que los placebos no causaban ninguna reacción en el organismo humano, en todo caso ─se decía─ modificaba el estado de ánimo, pues la persona se sugestionaba pensando que esa “medicina” le haría bien. Pero en este siglo esa idea empezó a cambiar con pruebas mensurables.

 

El poder la mente

En 2004, el doctor Tor Wager, al frente de un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia, en Nueva York, demostró que la administración de placebos supuestamente analgésicos a voluntarios sometidos a una serie de impulsos eléctricos no dañinos pero sí dolorosos, produce cambios en la actividad cerebral.

Lo que ha llamado la atención de los investigadores es que en algunas personas produce mejor efecto el placebo que en otras, independientemente del dolor que sientan antes del tratamiento. Por esa razón, se han realizado experimentos en los que se han analizado los rasgos de personalidad de los individuos, la actividad cerebral y la respuesta al placebo.

Uno de los primeros estudios se efectuó en la Universidad McGill, de Montreal Canadá, en el que se encontró que los voluntarios que sintieron alivio con el placebo fueron quienes tenían un rasgo de personalidad asociado con el gusto por las sensaciones nuevas, el cual está estrechamente relacionado con la dopamina, un neurotransmisor que aumenta su liberación cuando se buscan nuevas sensaciones y se experimenta placer con ellas. Esa relación entre nuevas experiencias y placer se conoce en psicología como circuito de recompensa.

El circuito de recompensa también se ha encontrado más activo y con más liberación de dopamina en personas con propensión a conductas extravagantes e impulsivas, como la adicción al alcohol y a las drogas. Pero también se encuentra en quienes cultivan la curiosidad, van en búsqueda de novedades, son persistentes y desean ser recompensados.

Estos resultados, consideraron los investigadores, podrían revelar un claro vínculo entre ciertos rasgos de personalidad y el efecto placebo, lo cual permitiría evaluar mejor la posibilidad de que las sustancias inertes puedan funcionar como analgésicos en ciertas personas.

Pero no solamente eso, ya que también tendría una aplicación clínica más amplia, pues en estudios de laboratorio se emplean placebos y nuevos fármacos para evaluar la efectividad de esos medicamentos. El empleo de los rasgos de personalidad es más probable que muestre el efecto placebo, el cual se podrá incorporar al análisis de datos para determinar la efectividad del nuevo medicamento.

 

Los rasgos positivos de la personalidad placebo

En un estudio más reciente, publicado el 15 de noviembre del año pasado en la revista Neuropsychopharmacology, M. Pecina y colaboradores comprobaron que efectivamente los placebos eran más efectivos en personas con ciertos rasgos de la personalidad.

Encontraron que personas con niveles altos de resiliencia(capacidad psicológica para enfrentar y superar periodos de dolor emocional o traumas emocionales), altruismo, gran sentido de la honradez y bajos niveles de hostilidad, obtenían más alivio del dolor con los placebos, que las personas con otros rasgos de personalidad.

En esos voluntarios se registró una ligera elevación en los niveles de dopamina, una disminución de los de cortisol (la hormona que se libera durante el estrés) y mayor activación de los receptores opioides endógenos (encefalinas y endorfinas), en las regiones del cerebro relacionadas con la recompensa.

El neurocientífico Jon-Kar Zubieta, de la Universidad de Michigan, uno de los coautores del trabajo, considera que han sido capaces de relacionar algunos rasgos de personalidad con la respuesta analgésica y la química cerebral, así como con los sentimientos subjetivos.

Por su parte, el investigador Tor Wager ha afirmado que “estudios como este proporcionan un tipo de candidatos idóneos para tener una respuesta favorable a la analgesia del placebo: individuos con rasgos de la personalidad positivos. Esta buena respuesta al placebo modifica la percepción que se tenía acerca de que la buena respuesta correspondía a histéricos y neuróticos”.

Por supuesto que faltan por realizar otras investigaciones para corroborar esos hallazgos, que servirán tanto para la práctica médica diaria, como para la valoración de los medicamentos antes de lanzarlos al mercado.

reneanaya2000@gmail.com