A veces, las defensas del organismo se ven diezmadas por la invasión de un “enemigo” y no pueden hacerle frente. En estos casos, el cuerpo necesitaría la llegada de un “nuevo ejército” que, con energías renovadas, se colocara a la vanguardia del combate.

Lamentablemente, ese “séptimo de caballaría” no siempre está disponible, aunque podría “reclutarse a través” de la reprogramación celular, según apuntan dos recientes investigaciones japonesas. Estos trabajos, publicados en la revista “Cell Stem Cell” , demuestran que a través de esta técnica es posible regenerar las células del sistema inmunitario para que, rejuvenecidas, cumplan mejor su papel.

Las técnicas que han empleado ambos equipos han partido de la reprogramación de células T, un  tipo de glóbulos blancos que tienen un papel clave en la repuesta inmunitaria. Una de las investigaciones se centró en células especializadas en combatir el VIH, mientras que la otra lo hizo con  la respuesta al melanoma.

Mediante la introducción de un coctel específico de genes, los investigadores consiguieron que estas células adultas se retrotrajeran a un estadio primitivo, similares al de las células madre embrionarias. Una vez obtenidas estas células pluripotentes inducidas (iPS), los científicos las estimularon en el laboratorio para que se dividieran y volvieran a diferenciarse en células T.

Estos nuevo linfocitos, que conservaban su particular información sobre VIH y el cáncer, respectivamente, tenían una gran capacidad de proliferación y una mayor vida que sus predecesores. “Eran células rejuvenecidas”, comentan los investigadores en la revista médica. En sus conclusiones, estos científicos destacan la importancia de este logro ya que el envejecimiento normal de las células T limita enormemente su expansión y hace  que sus uso como terapia sea, hasta la fecha inviable.

Las nuevas células defensivas parecían conservar la estructura correcta y toda la  funcionalidad para cumplir su papel, aunque los investigadores no han podido demostrar si actúan igual que las “originales” a partir de las que  fueron creadas.

Cristina G.Lucio/el mundo.es/redacción/bbb