El ser humano produce basura hasta en el espacio, lo que puede suponer un gran problema para aquellos astronautas que realizan largos viajes. Ante la imposibilidad de dejar la bolsa de basura en la puerta de la nave, la NASA ha descubierto una forma de transformar esta gran cantidad de desechos en algo útil: un escudo anti-radiación.
Dada la gran cantidad de botellas de agua, cintas adhesivas y diferentes plásticos utilizados a bordo, los científicos de la agencia espacial idearon un compresor para almacenar esos residuos. Pero la idea de reutilizarlos como un escudo ante las radiaciones que deben soportar a bordo los astronautas resultó ser mucho más útil.
Desarrollado por el Centro de Investigación Ames de California, el compresor quema la basura durante 3.5 horas a temperaturas de entre 148 y 176 grados centígrados. Los residuos se derriten pero no llegan a calcinarse. Con ello consiguen reducir hasta 10 veces el tamaño de la basura y extraer de ella agua que puede también reciclarse.
“La idea es comprimir todos los residuos y, si hay suficientes componentes plásticos, crear un escudo que pueda proteger de la radiación”, afirma Mary Hummerick, microbióloga del Centro Espacial Kennedy en Florida.
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