Ricardo Muñoz Munguía

Diversos símbolos aparecen en la obra de un autor, algo así como una huella digital. Y es muy habitual que predomine uno de esos registros, como lo vemos en el libro de cuentos La herida en el cielo, en el que en gran parte de los relatos son atravesados por dos ejes primordiales; uno, donde las moscas —también como personajes— vienen a sembrar en el lector una franja o una frontera donde cabe o donde se abre el gozo que se le puede encontrar a estos insectos —recordemos lo que mencionaba Salvador Dalí en una entrevista cuando, más que diversión, gozaba con atrapar las moscas con los pliegues de sus labios, donde ponía un poco de miel para atraerlas y después de sentir el desesperado intento de vuelo, las dejaba ir— y, por otro lado, lo asqueroso o la simple imaginación de donde vienen las voladoras. De manera paralela, la autora abre dos panoramas que poco vemos pero que mucho sentimos, es decir, más allá de haber leído, nos quedamos con la impresión de que la mujer, principalmente, es apabullada por la sociedad e ideas, por lo que padece constantemente pero, de otro modo, es una forma de apreciar con claridad distintos rasgos que algunas mujeres aún se vean y, así, pueda darse una reinterpretación. Rowena Bali es autora de las novelas Amazon Party, El ejército de Sodoma y El agente morboso, también es editora de Cultura Urbana, revista de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, además de locutora en un par de programas de la estación Ibero 90.9. Son veintiocho piezas que se agrupan en el volumen, la gran mayoría breves y, muchas de ellas, con el buen sazón narrativo de Bali, se nos guardan en la memoria y “despierta la imaginación”, como Rowena lo afirma en un cuento. “Una imaginación —escribe Poniatowska sobre este libro— desplegada sin temores caracteriza la obra de Rowena Bali”.

Rowena Bali, La herida en el cielo. Axial (Tinta & Nueva), México, 2012; 77 pp.