Inventos del excandidato presidencial
Félix Fuentes
El Pacto por México resulta oneroso a su autor, el gobierno de Enrique Peña Nieto, si los firmantes de PAN y PRD realizan labor de chantaje y a cualquier reforma o proyecto pretenden sacar provecho bajo la amenaza del rompimiento.
Nadie puso una pistola al perredista Jesús Zambrano o al líder del PAN, Gustavo Madero, para firmar ese documento, pero sus respectivos militantes los acusan de actuar por sí mismos y plegarse al gobierno de Peña. Si fue así, los priistas son ajenos a decisiones de otros organismos.
Zambrano fue el primero en declarar que ese pacto es importante para México y, reconoce, le han dicho que “se necesitan pantalones para firmarlo”. Según Madero, en el mismo documento figuran propósitos panistas, pero de todos modos provocó división y en el reciente Consejo de su partido fue duramente criticado, tachándolo de peñista.
El primer encontronazo del PRI y sus oponentes sucedió en el Senado, cuatro días después de la firma del Pacto. PAN y PRD reventaron la sesión porque, a la fecha, el tricolor rechaza el examen de jefes policiacos en esa Cámara. Luego vinieron los choques al discutir la reforma laboral, siempre con la amenaza de renuncia al Pacto.
Las disputas de estos días se deben a que al PRI no le fue impuesta en el IFE una multa de 75 millones de pesos, debido a los gastos excesivos en campaña, de 50 millones a través de tarjetas Monex. Y los partidos que postularon a Andrés Manuel López Obrador, PRD, PT y Movimiento Ciudadano, recibiría una sanción global de 129 millones porque López Obrador rebasó en 62 millones de pesos el tope de 336 millones.
En eso parecen dispuestos a descarnarse y a echar por la borda al discutido Pacto. Y con la iniciativa sobre energía que piensa enviar Peña Nieto en el ya próximo periodo de sesiones del Congreso, los alegatos se van a violentar.
Sostiene el IFE que López Obrador fue el único en rebasar los topes de campaña, pero el tabasqueño lo niega y, sostiene, gastó menos de 100 millones de pesos, de los fijados por ese instituto.
Andrés Manuel se aferra a sus dichos y exige que sus congéneres y las autoridades electorales se los crean. En uno de sus constantes inventos dijo que el gobierno de Peña Nieto lo invitó a firmar el Pacto por México y reconociera al régimen priista. Pero no dice quien hizo invitación y el perredista Jesús Zambrano dijo: “Yo no fui”.
Otra bandera de López Obrador es la de que el petróleo “no se privatice” y en eso lo secundan los partidos que lo apoyaron, si bien ya no tiene ningún trato con ellos. Habremos de escuchar durante meses al líder del PRD, Jesús Zambrano, quien por todo plantea su retiro del Pacto por México. Pero allí sigue.
En su reciente viaje a Suramérica, el presidente Peña Nieto inició conversaciones con la presidenta de Brasil, Dilma Vana Rouseff, a fin de establecer una alianza o convenios para intercambios de tecnología o explotar hidrocarburos entre Pemex y la carioca Petrobras.
En realidad, a Pemex no le queda alternativa, vistos sus fracasos de sexenios en el desarrollo de la industria petrolera nacional, y los éxitos de Petrobras. Pero por un nacionalismo mal entendido, los bandos de izquierda rechazan toda posibilidad del ingreso de capital privado a Pemex.
Peña Nieto parece decidido a entablar acuerdos con Brasil y esto provocará una alharaca interminable, junto con la amenaza de romper el Pacto por México. Son tiempos de resistencia ante lo inevitable.
