César Arístides

El tema religioso tiene un sitio dilecto en la tradición poética en lengua española. Poetas de diversos rumbos y estilos han dedicado sus esfuerzos a la alabanza mística y tienen en Dios, en Cristo, los santos o la virgen, sus lumbreras para expresar su devoción, ternura y lealtad espiritual. Gonzalo de Berceo, nacido en Berceo —lugar de donde tomó su nombre— y educado en San Millán, es señalado por críticos y lectores como patriarca de la poesía española. Durante el siglo XIII integró a la lírica de su tiempo el habla popular y la valoración religiosa, empleó como estandarte a la Virgen y así ensalzó la misericordia que la madre de Jesús dedicó a creyentes y profanos. “El pobre caritativo” es una pequeña muestra de Milagros de nuestra señora, obra cumbre de este poeta que ganó un sitio de honor entre los bardos de España. En esta sentida composición se detalla el fervor y la bondad de un hombre pobre dispuesto a seguir el ejemplo de Cristo: compartir y hacer el bien a los hombres; bajo esta condición acerca a los más necesitados el fruto de su trabajo y sus pertenencias: “Era un omne pobre que ujuja de rationes./ Non auja rendas nj otras effurciones,/ Fuera quando labraua esto pocas sazones,/ Tenja en su alçado pocos de pipiones./ Por ganar la Gloriosa el que mucho amaua,/ Partia con los pobres quanto que ganaua;/ En esto contendia e en esto punaua,/ Por ganar su gracia la mengua olbidaua.” El poema es una lección de caridad construido con versos monorrimos, una alabanza grácil empeñada en señalar que las personas que practican las buenas obras tienen una recompensa divina, mas no deben hacerse tales actos para ese fin sino por el gusto de amar al prójimo. Quienes hacen el bien son ejemplo para los seres humanos y por eso la Virgen aparece ante los hombres para decirles que le complacía la caridad de este hombre y elocuente lo pone de ejemplo: “Quando ouo este pobre desti mundo a pasar/ La Madre Gloriosa ujno lo conujdar./ Fabloli muy sabroso, querialo falagar,/ Oyeron la palabras todos los de logar:/ ‘Tu mucho copdiçiesti la nuestra conpannja,/ Sopisti para ganarla muy buena maestria,/ Que partias tus limosnas, dizias Aue Maria,/ Por lo que fazias todo yo bien lo sabia./ ‘Sepas que es tu cosa toda bien recapdada,/ Esta es en que somos la cabera jornada;/ El ite mjssa est conta que es cantada,/ Venjda es la hora de tomar la soldada./ ‘Yo so aquj uendja por leuar te conmjgo/ Al regno de mj fijo que es bien tu amjgo,/ Do se çeuan los angeles del buen candeal trigo;/ A las sanctas uirtudes placer les ha contigo’.” La madre de Cristo se lleva entonces el alma del hombre bondadoso ante el asombro de la comunidad, explica a los asistentes que el premio a la conducta amable llena de alegría los corazones. Después de revelarse y dejar extáticos a los afortunados en contemplarla, transforma la muerte del buen hombre en un acto de regocijo, instantes de gozo donde el elegido será llevado al cielo, al reino de Dios por sus buenas acciones: “Quando ouo la Gloriosa el sermón acabado,/ Desampara el alma al cuerpo uenturado;/ Tomaron la de angeles vn conuento ondrado,/ Leuaron la al çcielo, Dios sea loado./ Los omnes que aujan uoz ante oyda/ Tan ayna ujeron la promessa conplida;/ A la Madre Gloriosa ques tan comedida/ Todos li rendían gracias, quisque de su partida./ Quj tal cosa ujdiesse seria mal uenturado/ Sy de Sancta Maria non fuesse mas pagado,/ Sy mas non la honrasse seria desmesurado;/ Quj de ella se parte es muy mal engannado./ Aun mas adelante queremos aguyiar,/ Tal razón como esta no es de destaiar,/ Ca estos son los arboles do deuemos folgar,/ En cuya sonbra suelen las aues organar.” Gonzalo de Berceo canta y celebra, nos dice que la gloriosa extiende sus brazos para premiar las obras y aliviar las aflicciones, aconseja a yentes y vinientes a seguir el rumbo convenido con sinceridad. El poeta es emisario de un mensaje de afecto y humildad, invita a reflexionar sobre la piedad y la fe para buscar la copa pura y providente del árbol que atenderá nuestras tribulaciones y dará frescura a nuestros pensamientos.